La Casa Blanca acusó ayer a remanentes del régimen de Sadam Hussein y “terroristas extranjeros” de la ola reciente de ataques de sabotaje, y dijo que las tropas estadounidenses aniquilarán a los responsables.
“Estamos a la ofensiva. Vamos a perseguir a esos remanentes del viejo régimen, vamos a perseguir a esos terroristas extranjeros”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, a la prensa. “Serán derrotados”, agregó.
Con temperaturas que llegan a los 50 grados centígrados, unas 300,000 personas en Bagdad seguían sin agua potable por segundo día consecutivo ayer, tras el sabotaje de una importante tubería de agua.
Con una infraestructura todavía endeble y una anarquía cada vez mayor en algunas partes de Bagdad, la carencia de agua podría minar la paciencia de los iraquíes con las fuerzas de ocupación estadounidenses.
Los ataques de sabotajes contra la decrépita infraestructura y la industria petrolera de Irak han costado miles de millones de dólares al país, dijo ayer el gobernador de EU en Bagdad, Paul Bremer; mientras los bomberos luchaban por controlar el incendio en el oleoducto.