La Fiscalía colombiana exhumó los restos óseos del exministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla para tratar de encontrar nuevos elementos que permitan esclarecer el magnicidio presuntamente perpetrado por el narcotráfico hace tres décadas.
La diligencia fue encabezada por el propio fiscal general, Jorge Fernando Perdomo, en un cementerio de la ciudad de Neiva, a unos 240 kilómetros al suroeste de Bogotá.
"El interés de la fiscalía es que sepamos realmente qué fue lo que pasó en el caso de Lara" y "si hubo participación de agentes del Estado", explicó Perdomo a los periodistas.
La exhumación busca, según ha dicho la fiscalía, "estudiar con la tecnología de ahora la trayectoria de los proyectiles" que la noche del 30 de abril de 1984 segaron la vida de Lara en las calles bogotanas.
La fiscalía busca establecer similitudes con otros magnicidios perpetrados años después del de Lara y en los que, según las investigaciones, habría habido participación de agentes del Estado. Tal es el caso de los asesinatos de los dirigentes políticos Luis Carlos Galán (1989), José Antequera (1989), Carlos Pizarro (1990) y Bernardo Jaramillo (1990).