La investigación de la explosión e incendio de un transbordador en aguas de Manila, donde murieron dos personas y otras 109 siguen desaparecidas, dio ayer un giro con las declaraciones de los integristas de Abu Sayyafm que asumen el supuesto atentado.
Un comunicante que se identificó como Abu Solaiman, el alias de Jainal Sali, uno de los líderes de Abu Sayyaf, declaró el viernes a la emisora Radio Mindanao que el incendio del "Superferry 14", donde viajaban 877 personas, se produjo por la explosión de una bomba colocada por los fundamentalistas.
La llamada de Sali, que justificó el supuesto atentado como una venganza por la opresión sufrida por la comunidad musulmana de la sureña isla de Mindanao, no fue divulgada hasta ayer por los responsables de la emisora, que dudaron de su credibilidad.
El transbordador fue pasto de las llamas en las cercanías de la Isla del Fraile, 70 kilómetros al suroeste de Manila, el viernes, el mismo día en que un tribunal filipino condenó a cadena perpetúa a Hector Janjalani y Muhammad Ajijon, dos prominentes miembros de Abu Sayyaf, por el secuestro en 2000 de un ciudadano de Estados Unidos.
Este país también ofrece una recompensa de cinco millones de dólares por la captura de Sali y otros tres líderes del grupo, acusados del asesinato de los estadounidenses Martin Burnham y Guillermo Sobero, que fueron secuestrados en 2002 en un centro de recreo en la isla de Palawan, al suroeste de la capital.
El rescate entró ayer en un nueva fase después de que los equipos de rescate consiguieran entrar por vez primera en el interior del barco, que se encuentra a medio hundir en la costa de Mariveles, al norte de Manila, donde fue remolcado tras el siniestro.
Ahora solo que esperar la decisión del CNE, quien tiene en sus manos la aprobación de un referéndum contra el gobernante, hecho que podría cambiar el futuro de un país habitado por 12 millones de personas.