Algunos sacerdotes católicos de Tijuana (México), frontera con EE.UU., comenzaron a recibir llamadas de extorsión telefónica de presuntos policías que les exigían entre 2,000 y 15,000 dólares para recibir protección, dijo ayer el arzobispo, Rafael Romo Muñoz.
Romo explicó que los delincuentes trataron de aprovechar el hecho de que la policía local estableció operativos de seguridad cerca de las oficinas del arzobispado. Además, agregó que en Tijuana se ha sentido el impacto de la lucha contra el crimen.