El canciller de Ecuador, Fander Falconí, dijo hoy que la actual crisis financiera muestra que el sistema económico de ahora debe de ser "reinventado", al tiempo que reclamó más esfuerzos de los países ricos para combatir la crisis alimentaria y luchar contra el cambio climático.
"Ecuador plantea que la crisis no requiere de una reforma tecnocrática sino de un cambio de modelo económico", señaló al pleno de la 64 Asamblea General el ministro de Relaciones Exteriores.
Subrayó también que las crisis alimentaria, energética y "la escandalosa crisis financiera son síntomas claros de que el sistema no funciona y tiene que ser reinventado".
Falconí consideró que los efectos de la crisis financiera y económica actual se han profundizado y multiplicado en los países en desarrollo, pese a que su origen estuvo "en los principales mercados especulativos de los países ricos del norte".
El canciller ecuatoriano apeló al fortalecimiento del multilateralismo en Naciones Unidas, al tiempo que consideró "urgente" profundizar en su reforma estructural.
Asimismo, pidió que el Consejo de Seguridad, el mayor órgano de decisiones de la ONU, sea "más representativo, democrático y eficaz", por lo que pidió el compromiso de todos los Estados para lograr una transformación sustantiva en su composición y métodos de trabajo antes de que concluya 2009.
Ecuador, agregó, considera que la Asamblea General, "como cuerpo más democrático y universalmente representativo debe asumir plenamente las funciones que le otorga la Carta de las Naciones Unidas".
Al realizar un repaso del panorama político de la región latinoamericana, Falconí se detuvo en Cuba, Honduras y Colombia.
En el caso de Cuba, el canciller ecuatoriano se congratuló por la revocación de la "injusta expulsión" de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA), al tiempo que pidió el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra La Habana.
"Este bloqueo es contrario a los principios y normas del derecho internacional, y su mantenimiento continúa afectando severamente el bienestar y la dignidad del pueblo cubano", subrayó.
En cuanto a la situación de Honduras, el jefe de la diplomacia ecuatoriana reiteró la condena del golpe de estado perpetrado contra el Gobierno legítimo de Honduras y señaló que el rechazo unánime de la comunidad internacional a la deposición del presidente constitucional Manuel Zelaya, refugiado desde hace una semana en la embajada de Brasil en Tegucigalpa.
"Insistimos en la restitución inmediata del presidente Zelaya, a la par de requerir su protección física y el cese inmediato de la represión al pueblo hondureño", señaló.
Ecuador pedía a la comunidad internacional que "juntos tomemos medidas enérgicas que garanticen la restitución del orden democrático en Honduras como condición para alentar cualquier proceso electoral y reconocer a las autoridades que de este proceso resulten elegidas", dijo Falconí.
En cuanto a Colombia, el canciller ecuatoriano expresó la satisfacción de su país por haber reiniciado la pasada semana un proceso que llevará "muy pronto, esperamos, a la normalización de las relaciones diplomáticas con la hermana República de Colombia".
Falconí consideró que ese restablecimiento de las relaciones entre Bogotá y Quito "será de enorme beneficio" para ambos, al tiempo que agregó que ello ha sido posible "gracias al espacio de diálogo y encuentro que ofrece cada año la Asamblea General de Naciones Unidas".
Respecto a los debates sobre el cambio climático, el canciller dijo que "con franqueza" fueron "una gran desilusión", pues señaló que en la cumbre celebrada el pasado 22 de septiembre hubo más "retórica" que "compromisos tangibles".
Falconí se refirió a la gravedad de la crisis alimentaria, en una época con tecnología para producir alimentos suficientes.