Los padres de las siamesas costarricenses que nacieron el 26 de abril unidas por el tórax y que compartían un solo corazón sepultaron ayer sus restos, luego que fallecieran por problemas respiratorios.
El corazón de las pequeñas, María del Milagro y María de los Angeles Brenes Carranza, tenía múltiples malformaciones congénitas que impidieron una intervención quirúrgica exitosa.
En su lucha por la vida, las niñas alcanzaron a cumplir dos meses y 15 días de nacidas contra todos los pronósticos médicos y lograron obtener la autorización del hospital donde fueron atendidas desde su nacimiento para vivir al lado de sus padres hasta su muerte, que ocurrió en la tarde del martes.