El fantasma de la violencia apareció ayer antes del primer aniversario de la caída del presidente argentino, Fernando De la Rúa tras una pueblada que dejó 30 muertos, a raíz de la denuncia de organizaciones piqueteras de que menemistas del gubernamental peronismo organizarán disturbios y la sospecha de otros sectores oficialistas de que habrá provocadores en los actos.
A medida que se acerca la evocación de la fecha de la rebelión popular del 20 de diciembre de 2001, que volteó a De la Rúa (1999-2001), crece la tensión entre sectores políticos y sociales y las advertencias de posibles hechos de violencia ese día, cuando decenas de miles de manifestantes invadan las calles del país.
Saliendo al cruce de la ola de rumores, el presidente Eduardo Duhalde comentó ayer que "para nada" percibe la posibilidad de algún tipo de acto de violencia el próximo 20 de diciembre. Sin embargo, "si algunos están preparando para ese día una especie de enfrentamiento que pueda ocasionar nuevas muertes, es una locura que la gente va a repudiar".
El independiente Raúl Castells, acusó ayer a allegados al ex presidente y actual precandidato Carlos Menem (1989-99) de fomentar acciones violentas para el próximo 20 de diciembre.