Las inusuales lluvias y nevazones en el norte chileno hacen prever un intenso desierto florido, un fenómeno multicolor que nace en el desierto más árido del mundo cuando las precipitaciones exceden los índices normales de precipitaciones.
Como depende de la humedad, el desierto florido no se produce todos los años. Pero las lluvias y nevazones de este invierno austral hacen prever que este año se producirá el fenómeno que atrae a miles de turistas y locales.
Las agencias turísticas ya alistan sus recorridos por el desierto de Atacama.
Pilar Cereceda, profesora de biogeografía de la Universidad de Chile, indicó que en las próximas semanas el desierto volverá a transformarse con la explosión de vida de las dormidas semillas y bulbos.
Según los registros de la Dirección Meteorológica de Chile, en Arica, han caído 3.4 milímetros de agua, cuando lo normal es 0.4. También aumentaron fuertemente las precipitaciones en Antofagasta y La Serena, al norte.
Por el contrario, desde Santiago al sur todas las regiones y ciudades tuvieron déficit de lluvias.
El desierto florido suele aparecer entre agosto y septiembre y extenderse hasta noviembre. Alcanza su mayor intensidad entre septiembre y noviembre, cuando la floración se produce casi simultáneamente convirtiendo las arenas en una alfombra de flores.
Se estima que son unas 200 variedades de flores las que crecen en la arena de Atacama. Muchas son autóctonas.