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Fieles, voluntarios y comerciantes esperan la primera misa papal en Ecuador

Francisco ha estado en el colegio Javier de Guayaquil en dos ocasiones anteriores. La última, a inicios de la década de 1980. Su primera actividad allí este 6 de julio será una oración en la pequeña capilla de ocho asientos.


Camisas, abanicos, estampillas y otros artículos con la imagen del papa Francisco se vendían y repartían en los exteriores del Parque Samanes, donde mañana el sumo pontífice oficiará la única misa prevista en su gira para la ciudad costera de Guayaquil, en el suroeste de Ecuador.

 

El movimiento en la avenida Paseo del Parque, la principal vía del lugar, fue intenso desde tempranas horas. Los vehículos que llevaban los últimos detalles para la ceremonia y de la organización eran los únicos que podían transitar por el sitio.

 
 

Los voluntarios inscritos para el evento fueron los primeros civiles en ingresar a las 50 hectáreas destinadas para la ceremonia.

 

 
Quienes tienen como labor estar dentro de los 32 bloques para apoyo logístico y eucarístico quedaron asignados en sus respectivos sitios.

 

Los restantes voluntarios ingresaron pasado al mediodía. Algunos tenían la labor de repartir agua a los presentes en el lugar para aliviar el calor por la alta temperatura de Guayaquil.

 
 

Sandra Veloz, una profesora que como parte del voluntariado se dedicará a entregar agua, comentó que su caso es especial pues no se inscribió para la tarea sino que le llamaron de su iglesia para participar.

 

 
La voluntaria aseguró que también aprovechará este evento para pedir por su salud y por su hogar. "Pasaré esta noche aquí, será un trabajo duro, pero vale la pena", dijo.

 

Mientras tanto, otros voluntarios se preparaban dinámicas de grupo, cantos y organizaban actividades religiosas como oraciones y rosarios.

 

Cristhian Simbaña, universitario que estudia odontología, indicó que "la idea es pasar en oración para recibir al santo padre con entusiasmo y alegría".

 

Simbaña tendrá  la tarea de organizar a los presentes y socorrer a las personas que tengan algún problema de salud o a los extraviados.

 

En total, hay 4,500 voluntarios inscritos para colaborar en toda las actividades que se desarrollarán en el Parque Samanes antes, durante y después de la misa.

 

Cientos de personas, en cambio, esperaban en la vía principal la apertura de las puertas. Algunos llegaron con sillas, carpas, parasoles y hasta plásticos para poner en el piso. Usaban abanicos y cartones para sofocar el calor que se siente en la ciudad.

 

Entre ellos estaban Rosa Solís y su esposo Saúl Hidalgo, quienes salieron de su ciudad, Milagro, en la provincia de Guayas, y llegaron a Guayaquil a las 05.00 de la madrugada hora local.

 

"Hemos venido con el deseo de estar lo más cerca posible del papa Francisco. Es muy especial que él haya puesto sus ojos en Ecuador para visitarlo", dijo Hidalgo.

 

Solíz señaló que aprovechará la oportunidad para pedir por su salud y también por la paz del país. "Hoy dormiremos acá, esta es una oportunidad que no nos queremos perder", afirmó al asegurar que están preparados para pernoctar en el sitio.

 

En el tema comercial, los 625 vendedores registrados se apostaron en las 165 carpas que se instalaron a lo largo de la avenida Paseo del Parque y prácticamente se formó una feria donde se ofrecía comida, bebidas, artesanías, prendas alusivas al sumo pontífice.

 

Uno de los puestos que más llamó la atención es el de Juan Márquez, un artista guayaquileño, que ofrece cuadros de todo tipo, en especial, aquellos con imágenes religiosas elaboradas con óleo y fibra de vidrio en alto relieve.

 

"Vine acá por invitación de la Junta Nacional de Artesanos, pero es una excelente oportunidad para mostrar mi trabajo", dijo Márquez.

 

Tras la misa multitudinaria y otras actividades que realice en Guayaquil, el papa, que llegó a Quito, volverá a la capital de Ecuador para reunirse con el presidente del país, Rafael Correa, y visitar la Catedral, situada en el centro histórico de la ciudad.

 

Menú papal en Guayaquil

 

El papa Francisco tendrá un almuerzo íntimo en Guayaquil junto a 22 jesuitas que viven en diversas ciudades de Ecuador, quienes han sido convocados al colegio Javier, un referente jesuita de la educación católica de esta ciudad portuaria. 

 

Quien tendrá el honor y la responsabilidad de cocinar es Ángela Guamán, de 47 años, que trabaja en la cocina del colegio hace 13 años.

 

Los ensayos para una comida tan especial, quizá la más importante de su vida, han sido minuciosos para que todos los platos queden a la perfección. 

 

"Estoy emocionadísima. Cocinar para el Santo Padre será la mayor bendición en mi vida'', dijo a The Associated Press. 

 

Añadió que "si pudiera pedirle algo, sería que rece por los jóvenes ecuatorianos y los políticos de este país''. 

 

El menú especial estará integrado por ceviche de camarón y consomé de gallina criolla, como entrada, mientras el plato fuerte será de pescado robalo y como postre frutas, que en cualquier época del año son abundantes en Ecuador. 

 

Aunque el papa estará entre amigos y en un colegio jesuita, los servicios de inteligencia militar han recorrido el plantel educativo en la semana previa a la visita de Francisco para garantizar que todo esté en orden. Los lugares más inspeccionados han sido la cocina, el comedor y la habitación donde el pontífice descansará por 30 minutos. 

 

Francisco ha estado en el colegio Javier de Guayaquil en dos ocasiones anteriores. La última, a inicios de la década de 1980. Su primera actividad allí este 6 de julio será una oración en la pequeña capilla de ocho asientos, donde también lo acompañarán los jesuitas con los que luego almorzará.

 


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982433
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América