Hace tres siglos, el 27 de mayo de 1703, el zar Pedro el Grande lanzó la construcción de San Petersburgo con la intención de que fuese una ventana hacia Europa y esta ciudad sigue siendo en la actualidad un "puente entre Rusia y una Europa que busca su independencia", según afirmó ayer el presidente ruso Vladimir Putin.
El gobernador de la ciudad, Vladimir Iakovlev y la representante del presidente ruso para la región noroeste, Valentina Matvienko, depositaron una ofrenda floral al pie de la célebre estatua de Pedro el Grande, inmortalizado por el poeta Puschkin como el "Caballero de Bronce".
Una misa fue celebrada con este motivo en la inmensa catedral de San Isaac, de donde partió una procesión para dirigirse hacia el Palacio de Invierno. De su lado el presidente Vladimir Putin, oriundo de San Petersburgo, destacó el papel de "puente" entre Rusia y una Europa que busca su independencia que juega su ciudad, en una entrevista en la antigua capital imperial.
"He repetido en varias ocasiones que si Europa quiere ser independiente, un real polo de poder en el mundo, está claro que el camino más seguro y más corto para alcanzar este objetivo es tener buenas relaciones con Rusia", dijo Putin en esta entrevista publicada por el Kremlin.
"Y en esta perspectiva, el papel de San Petersburgo es, según mi opinión, particularmente importante pues esta ciuedad es efectivamente un puente que permite a los ciudadanos europeos comprender mejor a Rusia", prosiguió, subrayando que "por su mentalidad, los habitantes de San Petersburgo" estaban "más cerca de Europa" que los habitantes de otras regiones de la inmensa Rusia.
"Considero que San Petersburgo forma parte de la gran Europa, tal como Rusia", prosiguió Putin al homenajear a la ciudad, llamada la "Venecia del norte".
Esta ciudad, cuyo nacimiento oficial remonta al 27 de mayo de 1703, fue construida sobre los pantanos del estuario de río Neva, al fondo del golfo de Finlandia. Desde su creación, su fundador el zar Pedro el Grande quiso fuese una "ventana hacia Europa".
San Petersburgo "ha absorbido siempre elementos de la cultura europea y siempre ha compartido generosamente sus propias riquezas con Europa", insistió el presidente ruso, estimando que si Rusia seguía "cooperando de esta manera con los Etados europeos" todo el mundo saldría ganando: rusos, sanpeterburgueses y "asociados europeos".
Las festividades del tricentenario de la ciudad no son "más que un medio para llamar la atención del país sobre los problemas de una ciudad perteneciente a toda Rusia como también a toda Europa", prosiguió el presidente ruso haciendo referencia "al patrimonio cultural de la ciudad" en estado ruinoso y que las festividades permitieron restaurar en parte.
Más de 40 jefes de Estado y de gobierno son esperados entre el viernes y el domingo en San Petersburgo para celebrar con gran pompa los 300 años de la ciudad.