Filipinas lucha para resistir los efectos del tifón "Nalgae", que llegó ayer al norte del país, cuatro días después del paso de otro tifón, el "Nesat", que causó al menos 50 muertos.
Según el servicio de meteorología (Pagasa), el ojo del tifón "Nalgae" tocó tierra con rachas de viento de hasta 195 kilómetros por hora en la provincia de Isabela (noreste), la misma zona por la que entró "Nesat" el pasado martes.
Las autoridades confirmaron que "Nalgae" ha causado la muerte de una persona por un desprendimiento de tierra en la provincia Moutain, al norte de la castigada isla de Luzón, aunque, a medida que pasen las horas, se espera que esta cifra aumente de forma considerable.
"Nalgae" sigue la misma trayectoria que "Nesat", lo que puede complicar aún más la situación de cerca de un millón de personas atrapadas por las inundaciones en la isla de Luzón.
El presidente del país, Benigno Aquino, ordenó la evacuación de miles de personas residentes en la costa noreste del país, la zona más castigada habitualmente por los tifones, donde también se ha cortado el suministro eléctrico para prevenir accidentes.
El nuevo tifón ha obligado a los equipos de salvamento a suspender momentáneamente su actividad en algunas de las zonas afectadas debido a la fuerza con la que está arremetiendo el temporal.
Sin embargo, el servicio meteorológico advirtió que las lluvias continuarán, así como sus efectos.