Treinta y ocho de las 359 víctimas del voraz incendio que el martes pasado consumió parte de un penal de Honduras fueron identificadas por los equipos forenses, que en total realizaron 103 autopsias, informó el Ministerio Público.
Un recuento del organismo judicial, enviado por correo electrónico a ACAN-EFE, precisó que 19 de los cadáveres identificados ya fueron entregados a sus familiares.

El drama y el dolor de centenares de familiares de las víctimas continúa en los alrededores de la sede de Medicina Forense, en Tegucigalpa, donde esperan el llamado para que les entreguen a su pariente fallecido en la peor tragedia que ha sufrido el precario sistema penitenciario de Honduras.
Los equipos de forenses hondureños, chilenos, guatemaltecos, mexicanos, peruanos y salvadoreños trabajan en largas jornadas en unas 20 mesas practicando autopsias e identificando a los fallecidos, para entregarlos lo más rápido posible a sus familiares.

La labor de identificación es ardua, debido a que decena de cadáveres presentan un alto grado de calcinación, que incluso obligaría a recurrir a pruebas de ADN como “último camino”, según dijo el portavoz del Ministerio Público, Melvin Duarte.
Hasta ahora la cifra de muertos se mantiene en 359, incluida una mujer, Katy Figueroa, que visitaba a su marido, Jaime Aguirre, un nicaragüense nacionalizado hondureño de 49 años que sobrevivió al incendio que consumió parte de la Granja Penal de Comayagua, ubicada en el centro de Honduras.
Al menos cinco de los 10 reos ingresados en el Hospital Escuela de Tegucigalpa murieron desde el miércoles pasado, mientras que uno se encuentra en situación “crítica” y otros dos “estables”, dijo una fuente de la institución.
En la investigación de las causas del incendio trabajan desde el viernes expertos de Estados Unidos, que llegaron al país en atención a una petición del Gobierno del presidente hondureño, Porfirio Lobo.
Las autoridades hondureñas manejan varias hipótesis, como mano criminal, un cortocircuito o la quema de un colchón, aparte de otras versiones, ninguna confirmada, que circulan en ciertos medios locales atribuidas a supuestos reos prófugos no identificados.
Algunos de los sobrevivientes, por su parte, han denunciado que no recibieron la ayuda necesaria para escapar de las llamas por parte de las autoridades del penal, que Lobo destituyó el miércoles junto a todos los administradores del sistema penal de todo el país.