LOS REHENES franceses Christian Chesnot y Georges Malbrunot llegaron ayer a la base militar de Villacoublay, cerca de París.
Los dos periodistas, que permanecieron secuestrados cuatro meses, fueron recibidos con emoción por sus familiares, que esperaban bajo la lluvia, en la pista del aeropuerto.
El presidente francés, Jacques Chirac, que también estaba presente para darles la bienvenida, se mantuvo a poca distancia antes de saludarlos y dirigirse junto a ellos al edificio del aeropuerto.
El primer ministro Jean-Pierre Raffarin y varios miembros del gobierno acudieron también.
"Hemos vivido momentos difíciles, a veces muy difíciles, pero no perdimos la esperanza", subrayó Malbrunot, quien calificó de "inesperado" que sus secuestradores, el grupo denominado "Ejército Islámico en Irak", les liberasen.
Tanto Chesnot como Malbrunot, que lucen un aspecto saludable, indicaron que fueron liberados en "buenas condiciones", aunque hubo "momentos de tensión", al tiempo que desvelaron que sus secuestradores les cambiaron de lugar en al menos cinco ocasiones.
Tras asegurar que siempre mantuvieron la esperanza en la "acción de las autoridades francesas" y que trataban de ser "cartesianos", reconocieron que hubo momentos "psicológicamente duros", pero se decían "que cada día que pasa nos acercamos al final".
El 8 de noviembre fue, tal vez, el peor día de su cautiverio, el más largo de los registrados hasta la fecha en Irak.
Uno de los secuestradores "nos explicó que nuestra situación era crítica, que los franceses estaban estancados y que nuestra vida estaba amenazada", indicó Chesnot.
"Nos dijo que tratásemos de convencer a nuestro Gobierno de encontrar una solución", agregó.