El bando del presidente marfileño saliente, Laurent Gbagbo, negó hoy haber atacado el Hotel Golf, sede del Gobierno del mandatario electo, Alassane Ouattara, y tachó esas informaciones de "montaje".
En declaraciones a la emisora de la Misión de las Naciones Unidas en Costa de Marfil (ONUCI), el portavoz de Gbagbo, Ahoua Don Mello, dijo que el supuesto ataque con armamento pesado llevado a cabo por los militares fieles al mandatario saliente es un "golpe inventado".
Don Mello afirmó que el supuesto ataque es un "pretexto" para que la ONUCI y la operación francesa Licorne pudieran justificar un nuevo ataque contra la residencia de Gbagbo.
El sábado por la noche, el bando de Ouattara informó de que el Hotel Golf de Abiyán fue atacado "por todos lados" por las fuerzas leales a Gbagbo.
"Alrededor de las 16.00 horas GMT, el Hotel Golf, donde se aloja el jefe de Estado, Alassane Ouattara, su Gobierno y varios civiles, fue atacado por todos lados por mercenarios, milicianos y soldados a sueldo de Laurent Gbagbo", agregó en un comunicado televisado el primer ministro y ministro de Defensa de Ouattara, Guillaume Soro.
Pocas horas antes, vecinos del barrio de Riviera Golf confirmaron a Efe que se escuchaban disparos de armamento pesado en las inmediaciones del edificio.
Según el capitán Alla Kouakou Léon, la ONUCI y las Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil (FRCI), leales a Ouattara, rechazaron el ataque, y precisó que no había ninguna víctima en su bando a consecuencia de los disparos.
El portavoz de la ONUCI, Hamadoun Touré, ofreció la misma versión que Soro, y puntualizó que sus militares habían "ignorado deliberadamente la residencia de Gbagbo" entre sus objetivos.
Mientras tanto, Gbagbo sigue atrincherado en la residencia presidencial de Cocody, desde donde hizo un llamamiento a la resistencia a sus seguidores.
El subsecretario general de la ONU para las operaciones de paz, Alain LeRoy, alertó el viernes sobre la estrategia de Gbagbo, que amagó con una negociación esta semana para que sus fuerzas ganaran posiciones.
La actual crisis marfileña comenzó después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el pasado 28 de noviembre, cuando Gbagbo, presidente de Costa de Marfil desde 2000, se negó a admitir su derrota frente a Ouattara y a cederle el poder, a pesar de la fuerte presión internacional para que evacúe la Presidencia.