En junio, Humala negó a Fujimori una solicitud de indulto humanitario luego que en 2009 se convirtiera en el único ex mandatario del mundo condenado por el sistema judicial de su país por crímenes cometidos durante su gobierno. Desde entonces "El Chino'', como le llaman sus seguidores, se ha convertido en uno de los más fieros críticos del hombre que en 2011 derrotó a su primogénita, Keiko, en unas disputadas elecciones presidenciales. Antes de partir al reciente Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Bali, Humala dijo en una entrevista por Radioprogramas de Lima que ``no era una buena imagen para el Perú'' tener ex presidentes presos o investigados.
José Pérez Guadalupe, jefe de la administración de las cárceles de Perú, dijo a The Associated Press que no hay nada que impida que Fujimori pueda usar las redes sociales, aunque admitió que el caso es complejo. "El primer problema es que Fujimori no maneja directamente sus cuentas de Facebook y Twitter, entonces cómo puedes restringir algo que él no lo maneja'', dice. ``El segundo problema es la grabación de voz cuando él usa el teléfono, cuando sabe que eso va a salir para difundirse en todo el mundo... eso estrictamente no es una entrevista''. En uno de los casos criminales más publicitados de Estados Unidos una presa famosa también tuitea mediante terceros. Jodi Arias, una hispana de 33 años, condenada en el estado de Arizona por matar a su ex novio, tampoco tiene acceso a una computadora, pero alimenta su cuenta en Twitter con la ayuda de una amiga mientras espera su sentencia. En Lima, desde la cárcel de la que _de acuerdo con su sentencia_ saldrá en 2032 a los 93 años, Fujimori escribe sus memorias, mira la televisión, pinta paisajes de zonas andinas que recorrió durante su gobierno y escucha ópera, en especial a Maria Callas, dijo a la AP su médico personal, Alejandro Aguinaga, con quien conversa durante largas horas. Fujimori, "el ciudadano preso que tiene las mejores condiciones (carcelarias) en todo el Perú'', tal como lo llama Humala, espera el cercano inicio de su sexto juicio, en el cual debe responder a la acusación de desviar fondos públicos para financiar tabloides que apoyaron su reelección en 2000. Twitter y Facebook "tienen fascinado'' a Fujimori y se han convertido en su "mejor terapia'' para combatir la depresión que lo aqueja. "A través de las redes sociales me ha dicho que contará la verdadera historia del Perú aquella que los caviares de izquierda han querido cambiar'', dice su médico de cabecera.