El arresto se llevó a cabo después de que Doyle, de 55 años, mantuviese una conversación con una detective encubierta que se hizo pasar por una joven de 14 años.
La noticia motivó la reacción del portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, que aseguró que se trata de "una cuestión muy seria", en cuya investigación "el Departamento de Seguridad Nacional ha dicho que cooperará por completo".
Los cargos contra Doyle, de 55 años y el cuarto ejecutivo de mayor rango en la sección de Relaciones Públicas del Departamento de Seguridad Nacional, se presentaron en el condado de Polk, en el este de Tampa (Florida), ya que la detective encubierta era del citado condado.
Responsables policiales de la Florida aseguraron que Doyle comparecerá en un tribunal del Condado de Montgomery (Maryland).
Las autoridades informaron de habían arrestado a Doyle en su residencia de Silver Spring (Maryland) cuando hablaba por internet con la supuesta niña.
La agente encubierta había llamado previamente a Doyle al trabajo para decirle que tenía una cámara web, como él le había pedido, y que quería probarla.
"Dijo que utilizaría el ordenador al llegar a casa o sea que sabíamos que estaría en internet", dijo Carrie Rodgers, alguacil del condado de Polk.
En cambio del lado demócrata habría unidad de criterio, afirmó Federico de Jesús, portavoz de John Reid, líder de los demócratas en el senado.
"Voy a citar a mi jefe, el senador Reid, cuando dijo que en algunas ocasiones los demócratas no se ponen de acuerdo ni en qué día es, pero en el tema de inmigración estamos unidos", declaró De Jesús a BBC Mundo.
Algunos consideran que la manera de destrabar el debate sería con un empuje desde la Casa Blanca. Pero dados los bajos niveles de popularidad del presidente George W. Bush, el ejecutivo no parece contar con el peso político suficiente para guiar a los republicanos.
"Yo creo que el presidente ya hizo eso. El presidente salió y dijo qué es lo que él quiere ver como reforma integral", aseguró Fernández a BBC Mundo.
En los últimos días el Presidente ha hecho referencias al tema de inmigración, aunque sin la fuerza que mostró al iniciar su segundo período en enero de 2005, cuando replanteó un visas para trabajadores temporales.
La polémica no se resolverá con la aprobación de una ley en el Senado, ya que lo que se decida deberá sintetizarse con la versión aprobada en diciembre por la Cámara de Representantes.
Esta no incluye la figura de trabajadores temporales y en cambio enfatiza los temas de seguridad y controles policiales.
Criminaliza la inmigración ilegal y el que personas o instituciones presten asistencia a indocumentados sin participar a las autoridades.
Además, autoriza la construcción de nuevos muros en la frontera con México.
El hecho de que este sea un año electoral para los legisladores añade problemas a la discusión. Toda la Cámara de Representantes y un tercio de la de senadores se renovarán en noviembre.
Por eso, cada parlamentario está pendiente del pulso de la opinión pública. El problema es que esa opinión es tan diversa como las posiciones que se han visto en el Senado por estos días.
El presidente George W. Bush, urgió al Congreso a que apruebe la reforma migratoria cuando el debate en el Senado está inmerso en una pugna partidista.
Los republicanos, divididos como están, tratan de negociar una alternativa con la que puedan lograr más adeptos, lo que se perfila como una tarea hercúlea, reconoció hoy el líder de la mayoría republicana, Bill Frist.
En diciembre, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto del republicano James Sensenbrenner que convierte en criminales a los indocumentados. Por ahora, la presencia ilegal en EU es sólo una violación del código civil.
Los legisladores a favor y en contra del programa de trabajadores temporales se han atrincherado en sus posiciones, por lo que la verdadera batalla ocurrirá durante la homologación de los dos proyectos.