Menos de lo que ganaba Torre en una sola temporada, pero Girardi tiene un año de experiencia en las Mayores con los Marlins de Florida y su fuerte será la gran oportunidad de triunfar con el equipo que más títulos de la Serie Mundial ha ganado al conseguir 26.
"Creo que algunos estamos un poco sorprendidos por la obtención de este puesto; es un gran honor", dijo Girardi. "Estoy muy emocionado".
La elección de Girardi no ha caído bien en algunos sectores de los fanáticos de los Yanquis que preferían a Don Mattingly, que la pasada temporada fue el entrenador de los reservas con Torre, de ahí que Girardi hablase de "sorpresa".
"No puedo ser Joe Torre, porque mi formación fue distinta y tengo un carácter diferente. Sólo me preocupa ser yo mismo y recibir la mayor contribución de los jugadores".
El acuerdo le devengará a Girardi un salario promedio anual de al menos dos millones de dólares, dijo el martes una fuente del béisbol que pidió no ser identificada, ya que el equipo aún no ha divulgado los detalles contractuales.
Girardi fue el Piloto del Año de la Liga Nacional en el 2006 al frente de los Marlins de la Florida.
También cuenta con un pasado destacado con los Yanquis, ya que fue el fogoso receptor de tres equipos que salieron campeones de la Serie Mundial y al igual que Mattingly también dirigió a los reservas con Torre y este año se desempeñó como comentarista en el canal de televisión de los Yanquis.
"Joe Girardi es un buen tipo", dijo Torre el lunes en un programa televisivo de variedades. "Conoce la franquicia y lo único que le deseo es mucha suerte".
Una vez que se le informó el lunes que los Yanquis escogieron a Girardi, Mattingly le indicó al equipo que no tenía interés de volver el año entrante como entrenador de los reservas o en cualquier otra función.
Mattingly y el dominicano Tony Peña, entrenador de la primera base, fueron entrevistados para ocupar el puesto, pero ni el carisma del primero, ni la experiencia del segundo lograron convencer a los directivos de los Yanquis.
Idolatrado en su época como capitán del equipo, Mattingly se perfiló como favorito para reemplazar a Torre y expresó públicamente su interés por el puesto.
Los Yanquis no pensaron igual y apostaron a la experiencia sobre la popularidad, pese al riesgo de que Mattingly podría dejar la franquicia y además se crean enemigos entre los propios fanáticos que no ven con buenos ojos la decisión del dueño George Steinbrenner.
"Creo que Joe es una buena persona, que conoce de béisbol y será sin duda un gran piloto en Nueva York", dijo Mattingly, de manera diplomática.
El rechazo a Mattingly seguramente dará paso a comparaciones con el legendario Babe Ruth, quien desesperadamente quería ser el piloto del equipo, pero nunca le ofrecieron la misión.
Mattingly se desempeñó como entrenador de bateo de los Yanquis durante tres años antes de pasar a la mano derecha de Torre esta temporada y a tener una gran experiencia que se cortó cuando el equipo fue eliminado en la serie de división por los Indios de Cleveland.
Girardi, de 43 años, también le ganó el duelo a Peña, quien tenía la mayor experiencia como piloto de los tres, después de dirigir a los Reales de Kansas City y ganar el premio de Manejador del Año en la temporada del 2003.
Sin embargo, Girardi formó parte de la plantilla de los Yanquis como receptor desde la temporada de 1996 hasta la del 1999, para luego ser entrenador de los reservas en el 2005, antes de fichar con los Marlins para dirigirlos en el 2006, ganar el premio de Manejador del Año, y luego fue despedido.
El buen trabajo que realizó Girardi con los Marlins, un equipo formado por jóvenes valores, le permitió tener opciones hasta la recta final de la temporada regular de disputar la competición de octubre.
Problemas con los directivos del equipo de los Marlins, especialmente con el dueño del equipo, Jeffrey Loria, fue lo que forzó su despido para convertirse en la gran sorpresa en el béisbol profesional de las Grandes Ligas.
Girardi rechazó el año pasado la oferta de dirigir a los Orioles de Baltimore, y prefirió pasar más tiempo con su familia, especialmente con su padre, que tiene problemas de salud.
La semana pasada, Girardi pasó unas cinco horas reunido con el personal de operaciones deportivas de los Yanquis, y una hora con el Steinbrenner así como con sus hijos Hank y Hal, su yerno Félix López y el presidente Randy Levine.
Girardi llega al equipo en un momento delicado, cuando llevan sin ganar siete años la Serie Mundial, se les ha ido el toletero Alex Rodríguez al convertirse en agente libre y no saben que va a pasar con el cerrador panameño Mariano Rivera, el abridor zurdo Andy Pettitte y el receptor boricua Jorge Posada.
Los directivos de los Yanquis reconocen que el equipo ha comenzado una nueva era y por lo tanto el primer año será de reconstrucción, en el que Girardi puede comenzar a establecer su propio marca para hacer olvidar las 12 temporadas históricas de Torre con cuatro títulos de la Serie Mundial y seis viajes al "Clásico de Otoño".