Varios países latinoamericanos advirtieron ayer del riesgo de un derramamiento de sangre o guerra civil en Honduras y se pronunciaron a favor de aumentar la presión sobre el Gobierno de facto, en momentos en que el presidente depuesto Manuel Zelaya se dispone a viajar hacia la frontera de su país.
Sin embargo, Francisco Panizza, especialista en América Latina de la London School of Economics, dijo a la BBC que "Visto desde fuera, me parece muy improbable ese escenario en la medida en que la guerra civil supone un nivel de organización y polarización social de los sectores encontrados que no existe en este momento en Honduras.
"Honduras no es Bolivia, no es Ecuador, no es Venezuela, en el sentido que los sectores que apoyan al presidente Zelaya me parece que no tienen ni los números ni la organización, ni mucho menos las armas como para generar una guerra civil".
Por otro lado, Panizza, asegura que "cualquier salida tendría que ser antes de las elecciones si hay una solución negociada. Después cambiará mucho el panorama.
"La negociación no está agotada ni está agotada la capacidad de presión que tiene, principalmente, Estados Unidos, para forzarla.
"La posición es de cautela y de apuesta a la mediación de Costa Rica. Lo que no está claro es, si esta negociación fracasa, qué tipo de sanciones está dispuesto a tomar EE.UU."
En cuanto al regreso de Zelaya, Panizza dijo que "Desde fuera, me sorprenden un poco las dificultades para encontrar una solución. No debería ser tan difícil encontrar un compromiso que llevara a Zelaya a retornar al poder con limitaciones claras en su mandato y en su capacidad política. y que también le sorprende que el gobierno interino no haya accedido a este compromiso , ya que esto complica las cosas.
"Zelaya retornaría por un periodo muy breve de tiempo, prácticamente hasta las elecciones en dos meses. Esa parecería la solución natural dentro del proceso político y sería viable.
Negativa.
El Gobierno encabezado por Roberto Micheletti reiteró ayer su oposición al retorno de Zelaya, pero dijo seguir abierto al diálogo, mientras el depuesto jefe de Estado dio por fracasada la mediación ante la "intransigencia" de los golpistas y rechazó el nuevo texto.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, pidió ayer desde Washington a las partes enfrentadas que elijan el camino de la reconciliación y respondan "positivamente" y "pronto" al documento elaborado por el Nobel de la Paz 1987.
"Un rechazo abre el camino de la confrontación. No queremos este camino", afirmó Insulza, quien consideró "equilibrada" la propuesta, ya que "permite restablecer la normalidad democrática" y aborda los problemas de fondo de la crisis desatada por el golpe de Estado.
Los cancilleres de Brasil, Celso Amorim, y de México, Patricia Espinosa, expresaron su confianza en que la presión internacional ayudará al regreso del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y no descartaron que la OEA adopte otras medidas contra el Gobierno que lo derrocó.
Esperanza.
Estados Unidos espera que el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, y el nuevo Gobierno que encabeza Roberto Micheletti respondan "lo antes posible" a la nueva propuesta del mandatario de Costa Rica, Óscar Arias, para resolver la crisis.