Un programa denominado "Lunes de recompensas", es puesto en marcha por el presidente colombiano, Alvaro Uribe, para estimular a la población a entregar información sobre las actividades de los grupos armados al margen de la ley, reveló ayer el mandatario.
"El Gobierno nacional tiene que poner en marcha una política de recompensas periódicas, creíbles, no de mucho monto, y no reactivas, para que la ciudadanía se estimule dentro del propósito de que todo el mundo colabore con la fuerza pública", señaló Uribe, en declaraciones a la prensa.
El mandatario reiteró que "para derrotar a los violentos necesita el firme apoyo de la población", y aclaró que "la identidad de quienes entreguen información relacionada con el orden público será mantenida en reserva para garantizar su seguridad".
Uribe se comprometió, entonces, a pagar cada ocho días, los lunes, las gratificaciones para las personas que den información. El plan complementa una serie de estrategias que ha puesto en marcha el mandatario para que la comunidad colabore con la Fuerza Pública en la lucha contra la delincuencia.
En tanto, el obispo de Apartadó, Germán García Isaza, y varios sacerdotes de la zona comenzaron a recibir amenazas de la guerrilla, tras denunciar ante Uribe la difícil situación que afecta a esa región del noroeste del país.
García participó en un consejo de seguridad presidido por Uribe, donde el mandatario exigió a los militares tomar las medidas para acabar con la presencia de los rebeldes en el área.
El comandante de la Brigada de la región, general Pablo Rodríguez, aseguró ayer que la guerrilla está amenazando a todo el mundo, porque eso causa mucha intranquilidad en la población.
Agregó en Radio Caracol que el obispo informó en el consejo de seguridad de esa situación, ya que días previos presenció varios retenes ilegales de las FARC en la zona.
La ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, dijo que el obispo se limitó a recomendar a las autoridades que haya más presencia de la fuerza pública en el llamado Cañón de la Llorona, donde están ubicadas las FARC.
Por otra parte, 11 presuntos guerrilleros y un paramilitar murieron en las últimas horas en distintos puntos del país tras sostener combates con tropas oficiales, informó ayer la Agencia de Noticias del Ejército.
Los enfrentamientos más intensos tuvieron escenario en el departamento de Antioquia, donde tienen presencia las FARC, el ELN y los paramilitares. En el municipio de Granada, ocho rebeldes de las FARC murieron cuando fueron interceptados por soldados, que impidieron que los guerrilleros atentaran contra la infraestructura y población de la zona.
Por su parte, las Fuerzas Militares aceptaron el regaño que les hizo Uribe, quien en tono enérgico expresó su molestia por la falta de acción de los soldados para combatir a la guerrilla.
Desde su investidura el pasado 7 de agosto, Uribe ha señalado a sus militares la necesidad de obtener mejores resultados en la lucha contra los grupos irregulares. Pero el lunes fue más enérgico en su mensaje, al increpar a un general por no haber tomado medidas para proteger a habitantes de la región del Cañón de la Llorona.