Gran Bretaña prometió ayer una ofensiva contra los paramilitares en Irlanda del Norte, luego que la persistente violencia de bandas ha reemplazado a la guerra abierta al acuerdo de paz de la provincia de 1998.
El gobierno del primer ministro, Tony Blair dijo que cientos de policías y soldados adicionales encabezarán una campaña para evitar que guerrilleros, tanto de los protestantes leales a Gran Bretaña como de los católicos republicanos, echen por tierra el proceso de paz.
"Lo que tenemos que hacer es asegurar que ese pequeño número de paramilitares francamente de ambas partes no destruyan lo que es la oportunidad decente que tenemos para un buen futuro para Irlanda del Norte", le dijo Blair al parlamento.
Su secretario para Irlanda del Norte, John Reid, anunció varias medidas, incluyendo una "cada vez más rigurosa" interpretación de los ceses de fuego y el emplazamiento de 250 policías y soldados adicionales en áreas de conflicto al norte de Belfast.
"Las fuerzas de seguridad están acosando a los paramilitares, para negarles la libertad de operar, para evitar asesinatos, tiroteos, ataques con bombas incendiarias", dijo Reid.
En tanto, el presidente estadounidense, George W. Bush dijo que apoya a Blair en la represión, en un intento por salvar el proceso de paz. "Estados Unidos apoya a su gobierno y al gobierno de Irlanda al responsabilizar a los grupos paramilitares de Irlanda cuando hay evidencias claras y convincentes del uso de la violencia". Trimble afirma que el IRA, no respeta el cese del fuego establecido en 1997.