EE.UU. exige a China la liberación de los detenidos
- Estados Unidos instó a China a liberar a los detenidos en la matanza perpetrada en la plaza de Tiananmen hace 25 años, elaborar un registro de los muertos y desaparecidos en el suceso y poner fin a su campaña de acoso y represalias contra quienes continúan denunciando los hechos.
- La Casa Blanca y el secretario de Estado, John Kerry, publicaron sendos comunicados con motivo del 25 aniversario de la matanza en la plaza de Tiananmen, en Pekín, ocurrida el 4 de junio de 1989.
- Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, pidió al Gobierno de China dar cuenta de los asesinados, detenidos o desaparecidos en conexión con los sucesos del 4 de junio de 1989.
El régimen chino desplegó ayer un masivo operativo policial y militar en el centro de Pekín, en la plaza de Tiananmen y alrededores, para combatir el recuerdo de la matanza que se produjo hace 25 años y que puso fin a casi siete semanas de protestas contra la corrupción y a favor de la democracia.
Ninguna conmemoración fue permitida ayer en China, dada la importancia de esta sensible efeméride para el Gobierno, que lleva preparándose meses para que este día pase desapercibido con una campaña de represión que se ha cobrado ya 50 víctimas, entre arrestados, interrogados o desaparecidos, según datos de organizaciones defensoras de los derechos humanos.

No obstante, la masiva presencia de agentes de policía -uniformados y de paisano-, militares armados, o las continuas patrullas por los alrededores de Tiananmen evidenciaban que era un día especial.
Cualquier visitante que tratara de acceder al enclave tuvo que pasar por un arco de seguridad así como someterse a un registro policial en una de las garitas que fueron instaladas en la capital después de que hace ocho meses un coche invadiera la acera de Tiananmen y arrollara a los viandantes, causando 5 muertes.
A ningún periodista le fue permitido grabar en la plaza, hablar con sus visitantes, estar dentro o en los alrededores, alegando razones de legislación china, a pesar de que portara el permiso de periodista que autoriza a trabajar en el país.
La psicosis de las autoridades fue tal que los cientos de agentes de seguridad superaban en número a los turistas que se hacían fotos en la plaza o frente al retrato de Mao a las puertas de la Ciudad Prohibida, ajenos a la histórica fecha, en la que murieron entre cientos y miles de personas, un número aún desconocido.
Los minuciosos controles han provocado que la visita turística al lugar se volviera desesperante, como vivieron algunos viajeros que trataban de acceder y que en algunos casos tuvieron que esperar una media hora de pie para que les permitieran la entrada.
Las autoridades también activaron su maquinaria de censura en las principales redes sociales de internet.