Mientras el candidato Oscar Berger, que encabeza las encuestas electorales, prefirió descansar desde el miércoles en la noche, sus principales rivales, Alvaro Colom y Efraín Ríos Montt utilizaron hasta el último minuto permitido por la ley para hacer propaganda. Desde el 15 de mayo, cuando el Tribunal Supremo Electoral convocó a las elecciones y se permitió la propaganda a los aspirantes a cargos públicos, los medios de comunicación se abarrotaron de ofertas políticas. Las rocas en las orillas de las carreteras, los árboles y los postes del sistema de conducción eléctrica y telefónico quedaron cubiertos de multicolores pancartas y pinturas.
Fueron 16 partidos y 12 candidatos presidenciales los que promocionaban su proyecto a cinco millones de electores que podrán votar hoy. Todo eso desaparecerá, al menos temporalmente, pues deberá haber una segunda ronda el 28 de diciembre si ninguno de los candidatos a presidente obtiene más del 50% de los votos.
Poco más de cinco millones de guatemaltecos han sido llamados a las urnas para elegir hoy un nuevo presidente en medio de un amplio despliegue del ejército y la policía ante rumores y amenazas de violencia. Los 27,200 efectivos del ejército, que originalmente permanecerían acuartelados, se sumaron a partir del viernes a los 21,000 policías encargados de vigilar el proceso electoral de hoy, informó el ministro de la Defensa, general Robin Morán.
Las fuerzas combinadas del Ejército y la policía estarán listas para entrar en acción ante eventuales hechos de violencia y bloqueos de carreteras que podrían protagonizar ex paramilitares de las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) y grupos de pandilleros. Un total de 11 candidatos se disputan la presidencia de esta nación centroamericana de 11.2 millones de habitantes, el 80% de los cuales vive en la pobreza, casi la mitad de ellos descendientes de los indígenas mayas.
“No hay ningún indicio de que pueda haber manipulación de datos o de que exista un plan para alterar los resultados de las elecciones del domingo”, aseguró a la AFP el subjefe de la misión de la OEA, el venezolano Moisés Benamor.
Diversas organizaciones indígenas de Guatemala denunciaron hoy que todos los candidatos que participarán en las elecciones de hoy, los excluyeron de sus programas de gobierno y les ven con indiferencia. La Defensoría Maya, entidad que aglutina a decenas de organizaciones indígenas del interior del país, indicó a periodistas que “todos los partidos políticos contendientes han demostrado una vez más su indiferencia, su subestima y su menosprecio” hacía los indígenas guatemaltecos. Según el último censo de población, el 41% de los 11.2 millones de guatemaltecos pertenecen a las 23 etnias indígenas que habitan este país centroamericano.
“Los pueblos indígenas hemos sido marginados de la posibilidad de que la democracia en Guatemala sea posible. Eso queda demostrado en el contenido de los débiles e inconsistentes planes de gobierno presentados por los candidatos”, subrayó la Defensoría Maya en un comunicado. Añadió que “la distribución de lugares a puestos de elección reflejan que el próximo Congreso y Ejecutivo estará dominado por los ladinos (no indígenas), lo cual implica que continuará la exclusión, el racismo y la explotación”.
Según datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE) menos del 10% de los más de 9,200 candidatos que aspiran a ser electos en los 3,532 cargos en disputa, son indígenas. La Premio Nobel de la Paz 1992, la líder indígena Rigoberta Menchú, también lamentó que Guatemala siga siendo “un país monocultural y monolingüe”, y que “en la agenda de los partidos políticos no existe la pluriculturalidad”.
Por su parte, el cardenal Rodolfo Quezada, arzobispo de Guatemala, exhortó el viernes, a los guatemaltecos a que en las elecciones de hoy voten sin miedo y acepten los resultados. El prelado pidió a sus compatriotas “que no tengan miedo, que no se dejen amedrentar, que realmente confíen en que todo saldrá bien”, a pesar de la violencia que caracterizó “Ante todo”, subrayó, “vayan a votar porque es un derecho, porque es una obligación, porque es una oportunidad de cooperar para que tengamos buenos gobernantes”.