América Latina y el Caribe (LAC) es la única región del mundo que no ha logrado una significativa reducción del hambre durante el 2010. La población subnutrida en LAC sufrió una leve disminución: pasó de los 53,1 millones de 2009, a los 52,5 millones previstos para 2010, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Sin embargo, de todas las regiones, esta es la que menos descenso ha experimentado, tan solo un 1.1% (600,000 personas). Entre 2006 y 2009 prácticamente se desvanecieron los avances en materia de seguridad alimentaria y nutricional logrados en los 15 años anteriores. La subnutrición supera los 52 millones.
Esto se puede explicar por el menor crecimiento en la región y por su vulnerabilidad, como exportadora neta de alimentos.
·Razones del retroceso.
Según la FAO, el retroceso experimentado entre 2006 y 2009 se debe a que el impacto de la crisis económica en la región fue más profundo de lo previsto.
Además, un número importante de personas lograba mantenerse apenas por sobre la línea de pobreza, pero el alza de los precios de los alimentos y la crisis económica hicieron que cayera por debajo de esta línea.
Por otro lado, muchos países de la región no tenían capacidades suficientes para enfrentar adecuadamente la crisis, en especial por la debilidad de su institucionalidad pública.
En todos los países de Centroamérica la disponibilidad de alimentos es superior a los requerimientos mínimos de 2.200 kilocalorías por habitante, pero las disparidades locales son enormes y hay una creciente dependencia de importación de granos básicos.
El dinero no alcanza.
En ningún país, los salarios mínimos cubren el costo de las canastas básicas de alimentos, cuyos precios suben más que la inflación global, afirma un informe del organismo.
La dieta de los centroamericanos está conformada por alimentos de alta densidad energética, pero de baja densidad nutricional. La contribución de los carbohidratos al suministro de energía alimentaria varía entre 64% en Panamá y el 70% en Guatemala.
Las proteínas solo aportan el 11% de las calorías, bastante menos que el 15% recomendado.
La insuficiente cobertura de saneamiento básico, agua potable y servicios de salud, sobre todo en zonas rurales, mantiene los problemas de desnutrición incluso si se accede a alimentos suficientes y de calidad, aseguran expertos del organismo internacional.