La demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump ganaron sus respectivas elecciones primarias en Mississippi, lo que extiende su dominio en el sur de Estados Unidos.
En Michigan, era el gran premio de la noche
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Clinton y Trump confiaban en ampliar sus ventajas de delegados en sus contiendas internas con vistas a disputarse entre ambos la presidencia en las elecciones generales.
El demócrata Bernie Sanders intentaba frenar a Clinton en Michigan, mientras que los otros tres precandidatos republicanos buscaban desesperadamente cerrarle el camino a Trump rumbo a la nominación.
Trump ha afrontado una lluvia de críticas de sus contrincantes internos y de grupos externos que temen que el magnate dañe considerablemente las posibilidades del Partido Republicano de ganar la Casa Blanca en noviembre.
Las recientes derrotas de Trump ante Ted Cruz, el senador de Texas, han suscitado dudas sobre su durabilidad en la contienda interna republicana y han dado nuevos bríos a los otros contrincantes.
El gobernador de Ohio, John Kasich, efectuó en los últimos días una intensa campaña en Michigan. No ha ganado ninguna elección primeria pero confiaba en que una buena actuación en Michigan le dé impulso para la crucial contienda de la semana entrante en su estado natal.