El Gobierno de Honduras confía en lograr una "pronta solución" a las trabas legales que impiden la vuelta del ex presidente Manuel Zelaya, para allanar así el camino que facilite el reingreso del país en la Organización de Estados Americanos (OEA), afirmó hoy el canciller hondureño, Mario Canahuati.
"Nosotros esperamos que se resuelva pronto", declaró Canahuati en una entrevista con la Agencia Efe en Madrid, antes de la reunión que mantuvo con su colega española, Trinidad Jiménez, para repasar unas relaciones bilaterales que calificó de "positivas".
"Sabemos que hay un compromiso por parte del poder judicial para poder prestarle la atención necesaria a este proceso y poder darle una respuesta definitiva lo más pronto posible" al problema de Zelaya, explicó el ministro hondureño de Relaciones Exteriores.
"Lógicamente -subrayó-, no podemos tener ningún tipo de injerencia. Por lo tanto, no podemos establecer fechas" para salvar los obstáculos legales que complican el retorno de Zelaya.
El ex presidente, derrocado por un golpe militar el 29 de junio de 2009 y residente en la República Dominicana desde el 27 de enero de 2010, tiene pendientes dos órdenes de captura por sendos casos de supuesta corrupción incoados por el Ministerio Público de Honduras.
El actual jefe de Estado hondureño, Porfirio Lobo, ganó las elecciones presidenciales de noviembre de 2009 y asumió el poder hace un año, cuando el país centroamericano seguía aislado de la comunidad internacional en represalia por la deposición de Zelaya.
Casi todos los miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) no reconocen al Gobierno de Lobo, al entender que venció en los comicios sin haberse restablecido la legalidad democrática tras la deposición de Zelaya.
Esos países condicionan su apoyo al regreso de Honduras a la OEA a la anulación de los dos procesos abiertos contra Zelaya, como admitió hoy el propio jefe de la diplomacia hondureña.
"Honduras -recalcó- ha logrado el respeto y el reconocimiento de las acciones que ha tomado el presidente" Lobo, lo que ha permitido "relaciones con todos los diferentes países de los diferentes continentes", menos los de Unasur "particularmente influenciados por Brasil, Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay".
"En las conversaciones -explicó- que hemos tenido con países amigos que de alguna forma han servido de mediador, ellos (Unasur) ven con beneplácito todas las iniciativas que está tomando del presidente (Lobo), pero falta lo que consideran el último paso a tomar, que es cómo resolver los dos casos pendientes" de Zelaya.
Si se resuelve el contencioso, el canciller no ve "otra justificación" para que los países de Unasur puedan vetar la reincorporación de Honduras a la OEA.
El titular de Relaciones Exteriores espera que la Asamblea General de la OEA que se celebrará el próximo junio en El Salvador sirva de puerta para el retorno de su país.
"Tenemos un reto todos los países que, de alguna manera conformamos la OEA, para buscar eventualmente el espacio para que Honduras pueda retornar en junio", aseveró Canahuati, para quien una OEA sin la presencia de su país resulta "una OEA coja".
En su opinión, "no solamente para nosotros es importante restablecer las relaciones con los países de Unasur, de manera que podamos encontrar esa agendas que nos unen en acciones que fortalecen nuestras relaciones como países, sino que también tenemos un gran compromiso, porque somos parte de un continente".
Para volver a la OEA, el Ejecutivo de Tegucigalpa cuenta con el respaldo de EEUU, cuyo secretario de Estado adjunto para Latinoamérica, Arturo Valenzuela se reunió el pasado martes con Canahuati con Washington y, según un portavoz oficial de su departamento, reafirmó el "compromiso" de su país con ese objetivo.
Lobo cumplió este jueves el primero de sus cuatro años de Gobierno, con la asignatura pendiente de la OEA y sin haber conseguido la reconciliación de sus compatriotas tras la división surgida en el país por el golpe que derribó a Zelaya, quien anunció en diciembre pasado su intención de volver a Honduras en 2011.