Hong Kong fue puesto en alerta ayer ante la posible llegada de la peor tormenta en azotar la ciudad en años recientes, después de que el tifón "Imbudo" golpeó el norte de Filipinas con fuertes vientos y lluvias torrenciales, y enfiló después hacia el sur de China.
Al menos cinco personas murieron ayer cuando "Imbudo" golpeó el norte de Filipinas, provocando cortes de electricidad en el aeropuerto de Manila y dejando varias casas sin techo.
Por su parte, la tormenta tropical Koni, que perdió fuerza y dejó de ser un tifón, azotó la costa norte de Vietnam, antes de descargar fuertes lluvias en la sureña isla china de Hainan, sin causar víctimas ni daños, dijo la agencia china Xinhua.
"Imbudo", el tifón más fuerte que azota a Filipinas desde 1998, dañó áreas de producción de arroz y maíz en la isla principal de Luzon y llevó lluvias inusualmente intensas a las regiones de Visayas y Mindanao.
Filipinas es golpeada cada año por 17 a 20 tifones. "Imbudo" está avanzando en dirección noroeste hacia el Mar de China, a unos 25 kilómetros por hora. El Observatorio de Hong Kong emitió una alerta de tormenta tropical ayer ante la posibilidad de que Imbudo llegue hoy a las costas de la ciudad. Agregó que es posible que hoy eleve la alerta a nivel ocho, que significa que las escuelas, comercios y oficinas privadas y de gobierno cierren sus puertas.
Entre tanto, India y Bangladesh, donde millones de personas han sido afectadas por las lluvias de la temporada de los monzones, las autoridades trataban de evitar plagas y enfermedades las inundaciones comenzaron a desaparecer.
La Cruz Roja envió comida y medicamentos a áreas remotas de India donde cientos de personas padecen malaria y otras enfermedades que se originan cuando falta agua potable, tras las peores inundaciones en los últimos 50 años.
Las inundaciones han desaparecido en el Estado indio de Assam pero las autoridades declararon una alerta de epidemia porque cerca de un millón de personas desplazadas siguen en refugios temporales sin drenaje ni agua potable. Cinco personas murieron por diarrea desde el domingo y se teme una epidemia.
El saldo de muertos a consecuencia de las avalanchas en el sur de Japón subió a 16 ayer, mientras los grupos de rescate buscaban a ocho personas desaparecidas cuando sus casas fueron sepultadas. Se informó sobre al menos 14 lesionados, cinco de ellos de gravedad.
Funcionarios del departamento de bomberos y soldados revisaron los ríos y excavaron en el lodo en busca de siete desaparecidos, entre ellos un bebé de nueve meses, dijo Tanoue.