La ONG, con base en Nueva York, aseguró en un comunicado que Tawerga, de unos 30.000 habitantes, se encuentra totalmente despoblada y que dirigentes milicianos de Misrata han mostrado su convencimiento de que sus residentes no deberían regresar.
HRW asegura que, según los testimonios de 61 habitantes de dicha localidad, milicianos de Misrata, situada a 200 kilómetros al este de Trípoli, han disparado, golpeado, abusado, torturado y detenido de manera arbitraria a ciudadanos de Tawerga, muchas de cuyas casas han sido saqueadas y quemadas, ante la pasividad de sus dirigentes.
Para la directora de HRW en Oriente Medio y el Norte de frica, Sara Leah Whison, "la venganza contra los habitantes de Tawerga, más allá de las acusaciones contra ellos, mina el objetivo de la revolución libia".
La ONG ha exigido al Consejo Nacional de Transición libio (CNT), la máxima autoridad política del país, que controle bajo un mando común a los más de cien grupos armados que existen en Misrata y les exija responsabilidades por sus actos.