Las imágenes de un Sadam Hussein barbudo, con la mirada perdida, en manos de los norteamericanos, han dado la vuelta al mundo, pero a los iraquíes todavía les cuesta creer que se han quitado de encima al hombre que les daba temblores y sigue pendiente quién podrá sucederlo algún día. Durante más de 30 años, Sadam Hussein estuvo presente en la vida de los iraquíes, en los medios de comunicación que controlaba, en fotos y estatuas en todos los rincones del país, y nada escapaba a sus servicios de inteligencia.
"Me cuesta creer que Sadam ha desaparecido para siempre de nuestras vidas, después de años de guerra, miseria y miedo, y que podamos hablar libremente sin miedo a ser perseguidos", dice Ali Hussein, de 36 años, que tiene su taxi aparcado delante de uno de esos retratos murales gigantes que adornaban Bagdad.
El rostro del presidente derrocado está desfigurado por cientos de impactos de bala.
"Estaba por todas partes donde fuéramos, hiciéramos lo que hiciéramos. Por eso es difícil olvidarlo en un año. Su imagen está clavada en nuestra memoria y borrarla llevará años", añade este vecino de Bagdad.
"Sadam no nos obsesionaba porque queríamos. Se impuso en nuestras vidas por su manera de gobernar y su culto de la personalidad", estima Asma Mohammad, de 40 años.
"Por la mañana, cuando escuchaba la radio, las noticias sólo hablaban de él, cuando abría el diario, veía su foto en todas las páginas y cuando llegaba a clase, los alumnos coreaban "¡Viva Sadam!", cuenta esta profesora de Historia.
Primero enemigo, luego desaparecido y ahora en poder de EU, Sadam Hussein espera entre rejas en algún lugar desconocido el inicio del juicio en el que tendrá que dar cuenta de las atrocidades cometidas por su régimen durante casi tres décadas.
La operación de captura de Sadam Hussein realizada por sorpresa el sábado13 de diciembre del año pasado, a unos kilómetros de Tikrit, lugar de origen del ex dictador, no encontró resistencia del propio líder ni de sus acompañantes.
El generar Ricardo Sánchez, explicó en conferencia de prensa, los detalles de la captura del ex dictador iraquí.
10:15 - Las fuerzas estadounidenses en Irak reciben información de que Sadam está escondido en una grupo de edificios de una granja en la ciudad de Ad Daur, a unos 30 kilómetros al sur de Tikrit, la ciudad natal del antiguo gobernante iraquí.
Los soldados, de diferentes armas, reciben la orden de que van a matar o a capturar a Sadam Hussein. 18:00 La operación, bautizada "Amanecer Rojo", comienza a tomar forma. Los soldados, al amparo de la noche, comienzan a tomar posiciones en torno a su objetivo.
Los dos principales edificios a registrar reciben los nombres en clave "Wolverine" 1 y 2. 20:00 Las fuerzas estadounidenses lanzan su asalto. Durante su investigación, centran su atención en un lugar vallado dentro del cual hay una choza que aparentemente sirve como almacén.
En el interior, encuentran un agujero camuflado con tierra y ladrillos, de entre 1.80 y 2.40 metros de profundidad, que también tenía un conducto de aireación con un ventilador para garantizar que el ocupante pudiera respirar.
20:30 Los soldados que registran el agujero encuentran dentro a Sadam Hussein, que no ofrece resistencia a sus captores.
El agujero es grabado en video por los soldados estadounidenses, que luego, según imágenes de la televisión estadounidense, se hicieron fotografías tras la operación en un claro ambiente de celebración.
21:15 - Sadam es trasladado a un lugar secreto de mayor seguridad, donde es sometido a un chequeo médico y a un examen corporal para la confirmación de su identidad.
Las imágenes de televisión muestran a un Sadam Hussein desaliñado, con el cabello largo y despeinado y una larga barba mientras un médico le examina la cabeza y le extrae de la boca una muestra de saliva, con toda probabilidad para realizar un examen de ADN que demostrara su identidad.
15:00 del domingo - El administrador de EU en Irak, Paul Bremer, anuncia, en una conferencia de prensa: "Señoras y caballeros, lo tenemos".
Hussein aún obsesiona a los iraquíes
Momentos después de su captura, el líder fue interrogado y negó que su régimen hubiese almacenado armas de destrucción masiva o que mantuviese vínculos con la red terrorista Al Qaeda. Sadam enfrentó el interrogatorio inicial con una mezcla de sarcasmo y desafío.