El Gabinete de Seguridad Institucional de la Presidencia de Brasil, que opera en el Palacio de Planalto, ha impuesto la ley del silencio a los cerca de 1,500 funcionarios que allí trabajan.
El Gabinete, dirigido por un militar, el general Jorge Armando Félix, ha lanzado la campaña "seguridad de la información", que durará un mes, para entrenar a los funcionarios a guardar bajo cuatro llaves documentos sensibles, a cerrar sus cajones y despachos cuando salgan de éstos y a no utilizar el internet para enviar informaciones confidenciales.
"No está de más recordar que eventuales indiscreciones e inconfidencias pueden perjudicar a los órganos detentores del conocimiento, a las autoridades responsables, al gobierno o al país", reza la nota oficial.
El objetivo de dicha campaña es "difundir los conceptos que permitan al funcionario público adoptar un comportamiento profesional, pro activo y preventivo, independientemente de la relevancia del cargo que ejerza o de la naturaleza del sector en que actúe", agrega la nota.
En principio, estas medidas no deben afectar las informaciones a la prensa, ya que el ejecutivo de Lula considera la información como "un bien público" que no es "propiedad del gobierno".
Desde la llegada de Lula a Planalto las medidas de seguridad en general han sido reforzadas, para impedir los cada vez más numerosos robos perpetrados "por trabajadores de las empresas de servicios" que allí operan, explicó recientemente un portavoz de la presidencia.
Por ello, ahora hay que pasar por seis controles electrónicos para desplazarse, por ejemplo, desde las oficinas centrales hasta el restaurante, en un edificio anexo conectado por un túnel.