Los ciudadanos de Jordania concurrieron hoy a las urnas para elegir un nuevo Parlamento en una jornada marcada por varios incidentes como un tiroteo en el que falleció un hombre y el arresto de al menos veinte personas por intentar entorpecer la votación.
Los colegios electorales cerraron a las 19.00, hora local (17.00 GMT), tras permanecer doce horas abiertos y después de que el Ministerio del Interior no viera necesario extender su apertura por la afluencia de votantes.
Nada más cerrar los colegios comenzó el escrutinio y se espera que los primeros resultados se conozcan a lo largo de esta noche, señaló el portavoz del Ministerio de Interior Saad Shehab.
A pesar de que los medios de comunicación estatales y el Centro Nacional para los Derechos Humanos se mostraron interesados en resaltar que la normalidad fue la nota dominante de la jornada, ésta no estuvo exenta de incidentes.
Al menos un hombre murió y otros dos resultaron heridos en la zona de Al Karak, 120 kilómetros al sur de Ammán, en un tiroteo entre seguidores de candidatos rivales, declaró el portavoz del Comité Electoral Samih Mayta.
Además, la Policía detuvo a veinte personas armadas con cuchillos en la localidad de Madaba, 30 kilómetros al oeste de la capital, por supuestamente intentar impedir votar a los ciudadanos.
En otro altercado, varios hombres armados impidieron a los votantes acercarse a algunos colegios electorales en la ciudad de Mafraq, 60 kilómetros al este de Ammán, según observadores de los comicios.
El representante de la agrupación de ONG Rased, Amer Beni Amer, declaró que detectaron varias irregularidades y destacó el caso de personas que intentaron votar varias veces o utilizar documentos de identificación falsos.
Asimismo, las fuerzas de seguridad intervinieron en varias peleas relacionadas con los comicios y evitaron intentos de sabotear la votación con lanzamiento de piedras, que ocurrieron en su mayoría en zonas rurales y de mayoría beduina, donde prevalecen las relaciones tribales y de parentesco, informaron medios jordanos.
Todo ello no impidió que se registrara una participación del 53 por ciento, indicó Shehab, que fue mayor en las áreas rurales frente a Ammán y Zarqa, la segunda ciudad del país, donde fue del 34 y el 36 por ciento respectivamente.
Según el Ministerio de Interior, 2,37 millones de jordanos estaban llamados a votar hoy en las urnas, aunque algunos analistas habían señalado que la participación podría verse reducida por el escaso número de ciudadanos que se habían registrado para sufragar.
Los observadores atribuyen la baja participación en Ammán al boicot del Frente de Acción Islámica, el brazo político de los Hermanos Musulmanes y el principal grupo de la oposición, cuyo apoyo se concentra especialmente en las grandes urbes.
La organización islámica decidió no concurrir a los comicios por su temor a que resultaran amañados, como según dicen ocurrió en las elecciones de 2007.
Un total de 763 candidatos, entre ellos 143 mujeres, competían hoy por los 120 escaños de la Cámara Legislativa, doce de los cuales están reservados por cuota a diputadas.
Los datos oficiales apuntan que de esos aspirantes sólo 86 representan a algún partido político, mientras que el resto lo hace como independientes, aunque respaldados por sus tribus, familias o algún otro sistema de filiación no político.
Desde la reforma del sistema electoral a principios de la década de los 90, el factor tribal, cercano a la Casa Real, se ha impuesto en los distintos comicios jordanos.
A pesar de que en 2007 los jordanos votaron por una nueva Cámara, con una gestión de 4 años, el rey Abdalá II decidió disolverla dos años antes de completar su periodo al considerar que no estaba desempeñando sus funciones legislativas en una forma apropiada.
La votación de hoy se llevó a cabo con una ley electoral nueva y controvertida que busca eliminar todas las fisuras legales de la antigua legislación, la cual excluía el sistema de representación proporcional y facilitaba el fraude y la compra de votos.