El Papa Juan Pablo II, muy debilitado, encara una de las semanas más extenuantes de su pontificado en la que se sucederán las celebraciones del 25 aniversario de su elección, en momentos en que aumentan las inquietudes sobre su estado de salud.
El Sumo Pontífice, pese a una fatiga aparente, sigue con determinación cumpliendo sus obligaciones. Ayer, se asomó a la ventana de sus aposentos en el Vaticano para agradecer a los jóvenes el apoyo que le brindaron durante todo su pontificado.
El Papa leyó hasta el final su breve texto con una voz bastante clara, aunque en algunos momentos se quedaba sin aliento. Pero la merma de sus capacidades físicas alimenta rumores y preocupaciones sobre su capacidad para afrontar el apretado programa que se le avecina.
El Vaticano tuvo que intervenir para desmentir firmemente que Su Santidad haya sido sometido a diálisis por insuficiencia renal, como habían afirmado dos agencias de noticias italianas.
Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano, afirmó que estas informaciones "carecían de fundamento" y eran "irresponsables".
Además confirmó que el Papa cumpliría sus compromisos: el jueves oficiará la misa del aniversario que comenzará a las 16H00 GMT, casi a la misma hora en la que Karol Wojtyla fue elegido Papa hace 25 años.
Juan Pablo II beatificará el domingo a la Madre Teresa durante una larga ceremonia que atraerá posiblemente a unas 250,000 personas a Roma. Y la semana siguiente presidirá un consistorio para confirmar el nombramiento de 31 nuevos cardenales, de los cuales 26 formarán parte de la institución que elegirá, cuando llegue el momento, a su sucesor.
El Papa padece la enfermedad de Parkinson y secuelas de las heridas sufridas durante el atentado de 1981. También fue operado de un cáncer intestinal y de dos fracturas.
El pasado 24 de septiembre no pudo asistir a su audiencia general semanal por problemas intestinales, pero desde esa fecha acudió puntualmente a todos sus compromisos.
Inicia semana maratónica para Juan Pablo II
El Papa reiteró ayer su esperanza en la juventud como motor y futuro de la Iglesia.