Los inmigrantes latinoamericanos, cuyo principal destino es España y Estados Unidos, han sufrido el impacto de la crisis de forma más “severa”, según un informe publicado por la Organización de Estados Americanos.
El Sistema Continuo de Reportes sobre Migración Internacional en las Américas (SICREMI) publicó el primer Informe de Migración Internacional en las Américas, elaborado junto a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Según el informe, presentado por la Organización de Estados Americanos (OEA), alrededor del 80% de los emigrantes de las Américas viven en España y Estados Unidos, dos países que han padecido los efectos de la crisis de forma “especialmente” dura, lo que ha tenido fuertes repercusiones para este colectivo.
La cifra de trabajadores migrantes afectados por el desempleo entre 2008 y 2009 en Europa y Estados Unidos fue del 13,8% frente al 9,1% para los nacidos en el país, según indica el informe, que asegura que durante los periodos de recesión los extranjeros se ven “más afectados” que los nacionales.
Esto se debe, en gran medida, a que los inmigrantes trabajan en sectores “más dependientes a la variación cíclica, como la construcción, el alojamiento y la alimentación” y la renovación de sus contratos depende de las perspectivas económicas.
Eso también ha tenido un impacto en el envío de remesas.
Después de varias décadas de crecimiento casi continuo, los flujos hacia los países de América Latina y Caribe cayeron un 12% entre 2008 y 2009, y no se recuperaron completamente durante 2010.
No obstante, a pesar de la “complicada” situación económica que “persiste” en Estados Unidos y España, la tendencia a emigrar también “persiste” y no se han registrado movimientos "significativos" de retorno a los países de origen.