La guerra en Irak llegó a su sexto aniversario entre una reducción considerable de la violencia, pero también con llamados de legisladores para que se atiendan los problemas políticos y económicos que podrían frustrar los progresos en la estabilidad.
Luego de seis años de guerra y decenas de miles de muertos, la violencia ha amainado sustancialmente en todo el país, sobre todo en Bagdad, aunque la insurgencia suní sigue fuerte en el norte de Irak.
El Gobierno iraquí no programó ninguna ceremonia oficial por el aniversario de la guerra, que comenzó antes del amanecer del 20 de marzo del 2003 _19 de marzo en América_ con un ataque estadounidense con misiles y bombas en el sur de Bagdad en un intento fallido por matar al entonces gobernante Saddam Hussein.
Ante la disminución de la violencia, los políticos suníes y chiíes prestan más atención a los problemas económicos y políticos que Estados Unidos y numerosos iraquíes temen que pueda reavivar la guerra cuando las fuerzas estadounidenses comiencen a salir del país este año.
Otro escenario.
El sexto aniversario de la guerra de Irak se cumplió en medio de un escenario diferente en EE.UU., donde está relegada a un segundo plano debido a la crisis económica y tiene un inusual optimismo popular ante la anunciada retirada de las tropas en 2010.
Algunos líderes del país como el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, celebraron que este aniversario llegue en un momento en que ya se está planeando la salida de las tropas estadounidenses que, según anunció el presidente Barack Obama en febrero, debe estar concluida en agosto de 2010.
"Tenemos que hacer todo lo posible por terminar esta guerra de manera responsable mientras ajustamos nuestra estrategia de seguridad nacional para proteger mejor al país", dijo Reid.
"Trabajaremos con el presidente Obama para finalizar esta guerra responsablemente y ayudar a los iraquíes a tomar control del futuro de su país", añadió.
Pero, realmente este año, el aniversario del comienzo de la guerra ha pasado más bien desapercibido.
Los estadounidenses han comenzado a tomar una nueva perspectiva con respecto a la contienda.
Este es el primer aniversario en el que el Despacho Oval no está ocupado por el artífice de la invasión, George W. Bush, sino por uno de los principales opositores a la operación militar, Obama, quien durante la campaña electoral prometió que la guerra llegaría a su fin en el 2010.