El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, afirmó hoy que el abastecimiento, la eficiencia y la integración energética son asuntos hemisféricos de primer orden que deben ser analizados.
"No hay un fundamento para la integración y cooperación" en materia energética en la región, dijo el máximo responsable del organismo interamericano durante su intervención en una jornada sobre "Energía: conflicto y cooperación" del Centro Woodrow Wilson, de carácter independiente.
A juicio de Insulza, la integración y la cooperación energética entre los distintos países de América Latina es "el mejor y el más eficiente camino político y económico" para resolver los problemas de abastecimiento de la región.
Para Insulza, la energía es "un asunto hemisférico por excelencia" que debe ser analizado y debatido entre los países.
"Estamos todos en el mismo barco y tenemos las reservas de petróleo suficientes" para impulsar la cooperación y la integración", agregó el diplomático chileno.
Una manera de resolver los conflictos y la carestía de fuentes energéticas de algunos países, sería, según Insulza, armonizar las políticas energéticas e incluso los precios, así como suscribir acuerdos que garanticen a los importadores el suministro.
Otro aspecto importante para lograr un marco de cooperación que funcione es la confianza, según Insulza, porque sin ese pretexto no hay inversiones ni acuerdos con terceras partes.
El secretario general de la OEA reconoció que hay esfuerzos de cooperación entre algunos países latinoamericanos, pero, lamentó, que no hay una organización hemisférica que se encarga de este asunto.
Para Insulza existen varios desafíos en materia energética para América Latina.
Uno de ellos es la creciente presión para los gobiernos de suministrar electricidad a los pobres en las zonas rurales.
América Latina aporta el 13,8 por ciento a la producción mundial de petróleo, cifra muy superior al consumo, que es del 8,1 por ciento.
Sin embargo, afronta una creciente demanda de energía en América Latina que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) calcula en un 76 por ciento hasta el año 2030.
Para poder satisfacer esta futura demanda se necesitará incrementar la generación energética un 145 por ciento, de lo que se deduce "el importante reto que afronta la región".
Otras "amenazas" son el terrorismo, las catástrofes naturales y los cada vez más altos precios del crudo, debido a que "tres ó cuatro países concentran todas las reservas" de petróleo.
También se observa un "serio problema de inseguridad política", que arroja preocupaciones sobre el uso del crudo como instrumento político en algunos países, según Insulza.
"La inseguridad política será un debate que continuará, puesto que más del 80 por ciento de las reservas son estatales, aunque empresas privadas las exploten", dijo.
El diplomático chileno mencionó, asimismo, el impacto medioambiental de la producción energética.
"No solamente necesitamos más energía sino que también tenemos que reconocer que el mayor causante de la polución en el aire es el petróleo", dijo.
En este contexto, Insulza abogó por diversificar las fuentes energéticas, incluir las renovables e incluso la nuclear.
"América Latina no se puede quedar fuera del debate nuclear", alegó Insulza.