La insurgencia avanzaba hacia Sirte, el poblado natal de Muamar el Gadafi, aunque dio una prórroga para que se rinda la localidad, dijeron los rebeldes, en tanto que la ONU advirtió que Libia afronta una escasez crítica de agua, alimentos y otros artículos básicos, pero solo en el corto plazo.
Aunque ha amainado la lucha en partes de Libia, incluida la capital Trípoli, quedaron interrumpidas las líneas de suministros y está dañada la infraestructura en diversas partes del país, con la subsecuente secuela de personas que necesitan asistencia, debido a la guerra civil que han escenificado durante seis meses los rebeldes y las fuerzas de Gadafi.
En los últimos días, más de media decena de organismos de Naciones Unidas han regresado a Trípoli, dijo el coordinador de Naciones Unidas para asuntos humanitarios en Libia, Panos Moumtzis.
Naciones Unidas trajo 11 millones de botellas de agua y traerá 600 toneladas de alimentos, así como 100 millones de euros ($140 millones) en medicamentos. Sin embargo, Moumtzis consideró previsible que la asistencia de Naciones Unidas será solo temporal.
“Este país tiene muchos recursos y consideramos que las necesidades humanitarias serán de corto plazo”, dijo en referencia a la nación petrolera que tiene seis millones de habitantes. “No auguro que el programa de asistencia humanitaria se extienda más allá de finales de año, a lo máximo”.
Aunque las fuerzas insurgentes tienen en su control casi la mayor parte del país, no han capturado a Gadafi ni a los integrantes de su familia. En tanto, los rebeldes avanzan sobre los remanentes en los bastiones leales a Gadafi, entre ellos Sirte, la localidad natal del exdictador.