El gobierno boliviano y opositores buscaban ayer conformar siete mesas de trabajo, tras reanudarse un diálogo que pretende poner fin a bloqueos de rutas y enfrentamientos que dejaron 11 muertos y unos 80 heridos en 13 días.
La composición de las mesas era discutida en la ciudad de Cochabamba, a 400 kilómetros al sudeste de La Paz, donde el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y el diputado indígena Evo Morales firmaron el domingo en "Acta de Entendimiento para el Diálogo", tras un tenso encuentro de más de tres horas.
El documento, suscrito bajo mediación de representantes de la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y la Asamblea de Derechos Humanos, comprometió a las partes en el avance de un diálogo orientado a "crear un clima propicio para el desarme espiritual".
El acuerdo también involucró al gobierno y a los sectores en conflicto encabezados por Morales en otro compromiso para "deponer toda acción que genera confrontación y violencia".
Sánchez de Lozada declaró en una posterior conferencia de prensa que ello implicaba la inmediata y simultánea suspensión de las medidas de presión adoptadas por los sectores conducidos por Morales y las de control y seguridad que adoptó su gobierno para preservar el orden en el territorio nacional.
Morales, líder cocalero y diputado indígena, afirmó sin embargo que el acercamiento no implicaba el inmediato levantamiento de los bloqueos de rutas, especialmente el de la carretera troncal que atraviesa la conflictiva región cocalera del Chapare, en el centro del país.