Matt Virtue, que trabaja como consultor para una firma de abogados en Washington, afirma que gasta más de 10.000 dólares anuales para participar en congresos, hoteles y clubes donde él y su novia pueden mantener relaciones sexuales con otras parejas. Tal entusiasmo ha convertido lo que era una pasión privada en un negocio multimillonario.
La organización Lifestyles, la mayor compañía estadounidense de intercambio de parejas, tiene unos ingresos anuales de unos 15 millones de dólares. Las parejas también aportan millones de dólares en estos sitios.