Al menos 11 personas murieron y tres desaparecieron tras las fuertes tormentas y las inundaciones que afectaron desde la noche del domingo el sur de Francia, región que quedó totalmente paralizada por las intensas lluvias, según un balance parcial, basado en informaciones transmitidas por las prefecturas y la gendarmería.
El departamento del Gard fue el más castigado con ocho muertos. La Policía halló el cadáver de un niño y el de su padre que se refugiaron bajo un árbol alcanzado por un relámpago. Entre las otras víctimas figura una anciana que murió ahogada en su casa de Quissac, al norte de Nimes.
Una persona desapareció tras ser arrastrada por un deslizamiento de tierra en Saint-Martin-de-Valgalgues. También están dados por desaparecidos dos agricultores, cuyo vehículo fue hallado vacío y abandonado, según la gendarmería.
Un bombero murió en un hospital de Montpellier, en el departamento vecino del Herault, tras ahogarse al intentar rescatar a unas personas atrapadas en un vehículo. La prefectura del Gard, que calificó la situación de "muy preocupante", preveía riadas "con olas de siete metros" en la región de Sommieres, un pueblo de 4,000 habitantes.
Desde el domingo, cayeron cantidades de agua excepcionales en algunas regiones del sur del país y varios pueblos se encontraban este lunes sin suministro eléctrico. Cerca de 1,100 personas se refugiaron en centros de acogida. La lluvia provocó el corte de la autopista A7 que une al sur de Francia con París, uno de los principales ejes viales del país. El servicio de trenes de alta velocidad está interrumpido entre Aviñón y Nimes.