SITUACIÓN CRÍTICAEN EL PAÍS
200- mil personas han huido de Alepo, ya sea a pueblos cercanos o a campamentos.
- semanas de duros combates no han logrado minar a los grupos rebeldes.
- de julio, los rebeldes llevaron a cabo una ofensiva contra el gobierno.
El presidente sirio Bachar al Asad asistió ayer a una mezquita de Damasco para celebrar el fin del Ramadán, su primera presentación pública desde el atentado del mes pasado que mató a cuatro altos funcionarios de seguridad.
En otros puntos del país, miles de personas realizaron protestas antigubernamentales en mezquitas y cementerios tras las plegarias de Eid al-Fitr, el feriado de tres días que pone fin al mes de ayuno del Ramadán. Los musulmanes suelen visitar tumbas y orar por los muertos durante el feriado.
Un video difundido en la internet por los activistas mostró un gran número de feligreses en la mezquita del distrito capitalino de al-Zahera que gritaban: “¡Solo hay un Dios, Alá!” y “¡Asad es el enemigo de Dios!”, mientras aplaudían sobre sus cabezas.
“¡Que Dios proteja al Ejercito Libre de Siria!”, gritaban también, en referencia al principal grupo insurgente que intenta derrocar a Al Asad.
Este Ramadán fue particularmente cruento en Siria al extenderse la guerra civil a las dos ciudades más importantes del país, Damasco y Alepo.
El régimen ha sufrido varios reveses el último mes que dejan entrever lo que parece ser una pérdida gradual del poder.
El 18 de julio, los insurgentes detonaron una carga explosiva en la sede de la seguridad estatal en la capital, un duro golpe contra el régimen de Asad.
Su cuñado fue uno de los cuatro dignatarios que murieron en la explosión.
Últimamente se han producido continuas deserciones entre los funcionarios gubernamentales, diplomáticos y generales, aunque su círculo más allegado se ha mantenido fiel.
El régimen no ha podido sofocar el levantamiento insurgente en Damasco y Alepo.
La televisión estatal siria mostró tomas de Al Asad rezando en la mezquita de Rihab al-Hamad, en el distrito de al-Muhajirin y a unos pocos centenares de metros del palacio presidencial.
Los residentes de Damasco dijeron que las fuerzas de seguridad bloquearon las calles y rodearon varias mezquitas del centro de la capital, posiblemente para confundir a la gente sobre si Al Asad asistiría o no a las plegarias.
Pequeña tregua.
Una tregua breve derivada de una festividad musulmana permitió ayer a los residentes de Alepo hacer un balance de sus pérdidas después de tres semanas de intensos combates que han dejado a muchos residentes de la ciudad más grande de Siria con poco dinero, separados de sus seres queridos y con miedo de que haya más violencia.
Miles de personas realizaron protestas antigubernamentales en mezquitas y cementerios de todo el país tras las plegarias del domingo, el primero de tres días del Eid al-Fitr, que marca el fin al mes de ayuno del Ramadán. Los musulmanes suelen visitar tumbas y orar por los muertos durante el feriado.
La festividad musulmana sigue a un Ramadán particularmente sangriento, en el que estallaron combates en las dos ciudades más grandes de Siria, que pusieron a grandes números de civiles bajo fuego y que causaron un repunte en las cifras de muertos.
Sin embargo, después de tres semanas de combates, el gobierno no ha conseguido derrotar a los rebeldes que han presentando duros combates..