Israel canceló ayer sus planes de suavizar su mano en los asentamientos palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza durante la celebración de una festividad musulmana, alegando un posible aumento en las amenazas de ataques suicidas.
Según el Ejército israelí, sus tropas mataron a un militante palestino armado en la Franja de Gaza cuando penetró en un área fuera de los límites permitidos y cercana a un puesto militar en la frontera entre Israel y la zona desértica de Gaza.
Autoridades israelíes anunciaron el domingo que las restricciones de viaje, impuestas para tratar de contener la revuelta palestina, que ya lleva 28 meses, serían flexibilizadas con motivo de la festividad musulmana de cuatro días, Eid al-Adha, que comenzó ayer.
Sin embargo, el gobierno suspendió la decisión debido a lo que llamó un aumento grave, según fuentes de inteligencia, de alertas sobre la posibilidad de que militantes palestinos llevaran a cabo ataques suicidas con bombas.
El Movimiento de Resistencia Islámica (HAMAS) amenazó ayer con atentar con israelíes si Israel hace daño a la esposa del jeque Abu el Iya que fue detenida en el área de Jenin y se encuentra enferma, informó la radio israelí.
El jeque Abu el Iya, miembro de HAMAS, está detenido desde hace tiempo en Israel y según el comunicado del grupo armado palestino hecho público en Jenín, su esposa padece cáncer.
Un niño palestino de ocho años murió ayer, durante una incursión de los soldados israelíes en Cisjordania, informaron fuentes palestinas, y un israelí fue asesinado en Belén, lo que provocó que los tanques ingresaran en esa ciudad por primera vez en varios meses.
Los palestinos informaron que las tropas israelíes rodearon dos casas en la población cisjordana de Qalqiliya, en busca de algunos milicianos. Además, nueve personas más resultaron heridas durante la incursión.