El Ejército israelí buscaba ayer los cadáveres de una quincena de palestinos que habrían estado en el cuartel general de la Autoridad Palestina de Hebrón en el momento de su demolición con explosivos, ocurrida la noche del viernes.
Una montaña de escombros y polvo era todo lo que quedaba ayer del edificio, la "Mukata", que albergaba los servicios administrativos y de seguridad palestinos, y que fue demolida por los militares israelíes con dos toneladas de explosivos.
El Ejército israelí, que retiró la mitad de los escombros del cuartel general, no encontró cadáveres, indicó el vocero del gobierno israelí, Aryeh Mekel.
"Hasta el momento retiramos la mitad de los escombros y no encontramos ningún cadáver. Los daños son muy importantes y los trabajos de limpieza podrían durar dos días", afirmó el portavoz.
Sin embargo fuentes israelíes consideran que los palestinos que se habían atrincherado en la sede de la gobernación de la Autoridad Nacional Palestina en Hebrón, escaparon del complejo poco antes de que sus soldados dinamitaran el edificio.
En tanto, un niño palestino murió al ser alcanzado por disparos de soldados israelíes ayer en el campo de refugiados de Al Fara, cerca de Jenín, informaron fuentes de los hospitales palestinos.
Mohamad Ahmad Mubarak, de 12 años, que vivía en el campamento de Al Fara, murió cuando dos tanques israelíes y varios vehículos militares entraron en él, disparando y lanzando gases lacrimógenos contra la gente que tiraba piedras a los soldados, según las mismas fuentes.