Datos
- Viaje
- El papa Francisco visitará el próximo fin de semana Ammán, Belén y Jerusalén. El pontífice argentino será el cuarto papa en visitar ese simbólico territorio para el cristianismo, después de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI.
- Complacidos
- Fuentes diplomáticas israelíes aseguran que el país está satisfecho con el viaje de Francisco, que va acompañado de un rabino.
La visita del papa Francisco a Tierra Santa es vista por Israel como una oportunidad de generar un cambio positivo en el actual ambiente de tensión y falta de diálogo, y para dar un impulso final al acuerdo económico-fiscal con la Santa Sede, según el embajador israelí en España, Alon Bar.
En un encuentro con periodistas en Madrid, Bar señaló la posibilidad de que la visita propicie la búsqueda de una fórmula sobre el cenáculo, tema que ha levantado suspicacias y protestas en ciertos círculos judíos ante la visita del papa, que oficiará allí una misa.
El cenáculo es el lugar que Santa Helena identificó como el de la Última Cena de Jesús con los apóstoles y se levanta sobre una sala en la que los judíos sitúan la tumba del rey David, y en la que rezaban hasta 1967, antes de hacerlo en el Muro de las Lamentaciones.
El embajador puntualizó que no sabe cuál será la fórmula que finalmente se alcanzará sobre el cenáculo y que en todo caso se tiene que confirmar.
Tras destacar que la visita a Tierra Santa es complicada, Bar dijo que confía en la personalidad y en la capacidad mediática de este papa para propiciar un mensaje positivo que podría tener una gran resonancia en la opinión pública al venir no solo de un jefe de Estado, sino también de una autoridad religiosa.
Hacer esto en un ambiente tan tenso es una tarea complicada, pero a la vez a la altura de su persona, agregó.
Tras advertir contra el exceso de expectativas sobre las posibles repercusiones que puede tener la visita de cara a las congeladas negociaciones entre israelíes y palestinos, Bar admitió que hay una esperanza de que sus mensajes puedan animar un poco en esa dirección.
Animar un poco el pesimismo y el alejamiento actual entre musulmanes, judíos y cristianos, añadió.
También sostuvo que la Santa Sede tiene la capacidad de dar un patrocinio espiritual y de lanzar un claro mensaje contra el extremismo.
El embajador se mostró optimista sobre la conclusión del acuerdo económico-fiscal que Israel y la Santa Sede negocian desde hace años sobre los lugares que pertenecen a la Iglesia católica.