Israel deportó ayer a dos hermanos de un militante palestino desde Cisjordania a Gaza bajo una política que, según dijo, está orientada a detener a los atacantes suicidas, pero que los palestinos calificaron de "crimen de guerra".
Un portavoz del Ejército dijo que los dos deportados, una mujer y un hombre recibieron 210 dólares cada uno, alimentos y agua embotellada, antes de ser "reubicados" en la Franja de Gaza.
En tanto, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, dijo en una entrevista publicada ayer que había accedido a sostener sus primeras conversaciones de alto nivel con los palestinos en varios meses, en un intento por reanudar el diálogo orientado a poner fin a casi dos años de conflicto.
Kifah, de 38 años, y su hermana Intisar Ajouri, de 34, a los que Israel acusa de ayudar a su hermano Ali a planear un doble atentado suicida en julio, fueron deportados un día después de perder su apelación en la Corte Suprema.