La izquierda mexicana acusó a los gobernadores de varios estados del país, sobre todo del Partido Revolucionario Institucional (PRI), de ser los “principales operadores” de la compra de votos en las elecciones de hace una semana.
“No hay ninguna lógica en cuanto a la participación que hubo en ciertas regiones del país, en la mayor parte donde gobierna el PRI”, aseguró el candidato presidencial de una alianza de tres partidos izquierdistas, Andrés Manuel López Obrador.
En su casa de campaña, un día después de que la izquierda confirmara que impugnará los comicios presidenciales, López Obrador reiteró su intención de aportar pruebas para probar que la “elección la compraron los que no quieren el cambio en el país”.
“Estamos hablando de regiones muy pobres tanto en lo rural como en lo urbano. Fue un tráfico abierto, inmoral, descarado, de la pobreza de la gente, pero esto lo vamos a probar”, aseveró.