El Gobierno nipón comenzará en julio una investigación de cinco años con un costo de unos 37.5 millones de dólares para evaluar, a través de simulaciones, el impacto que tendrían terremotos de entre 7 y 8 grados Richter en las grandes urbes del país.
El estudio lo dirigirá el Ministerio de Medio Ambiente y se realizará en ciudades como Tokio, en cuyo centro urbano viven más de 13 millones de personas, Osaka, con más de 8 millones, o Nagoya, con más de 2 millones, según informó un diario local.
La investigación basará sus estimaciones en factores como las condiciones del suelo o la distribución de inmuebles sobre el terreno, con el objetivo de detectar zonas de riesgo potencial y reforzar las medidas de prevención.
El prestigioso Instituto de Investigación Sísmica de la Universidad de Tokio, la Universidad de Kioto y las principales firmas constructoras de Japón también participarán en el estudio, que tendrá un coste de unos 37.5 millones de dólares.
Los tejidos urbanos de estas ciudades serán replicados y sometidos a simulaciones para predecir la respuesta de edificios y casas unifamiliares a terremotos de gran magnitud.
Los programas de simulación también tratarán de predecir las zonas en las que puede producirse licuefacción del suelo.
En paralelo al estudio, los participantes desarrollarán un sistema que informe de las rutas de evacuación más convenientes, y de la localización de centros de evacuación.