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Jefe chiíta pide que nuevo gobierno iraquí respete el Islam


El líder chiíta iraquí Mohamed Baqir al Hakim pidió ayer "un gobierno que respete el Islam e imponga la justicia" a su regreso a Irak tras 23 años de exilio en Irán. Rodeado por una muchedumbre que gritaba "Islam sí, Al Hakim sí", el principal guía espiritual del chiísmo iraquí dijo ante unos 100 mil congregados en la ciudad sureña de Basora que ese gobierno debe incluir a todas las etnias, religiones y comunidades del país.
Al Hakim, negó querer convertirse en el "Jomeini iraquí", pero el rango de "simple soldado de la revolución islámica" que reivindica no tranquiliza a los estadounidenses. Aunque este dirigente chiíta, de 64 años, ha repetido muchas veces que los iraquíes tenían que poder "decidir su futuro", sus últimas palabras en Irán fueron para decir que "el futuro de Irak pertenece al Islam" durante la plegaria en Teherán.
A pesar de los estrechos vínculos que mantiene con sus protectores iraníes, el hombre que luce un turbante negro para mostrar que es descendiente del profeta Mahoma para los musulmanes chiítas mayoritarios en Irak, siempre ha querido afirmar su independencia.
La Revolución iraní es una de sus referencias, pero durante los últimos meses se cuidó de instituirlo en modelo intangible. Como otros religiosos iraquíes, espera devolver su lugar en el chiísmo a Nayaf (sur de Irak), "escuela madre respecto a la escuela teológica de Qom (centro de Irán)", aunque eso disguste a los iraníes.
El ayatolá Hakim, hijo del gran ayatolá Muhsin Al Hakim, jefe espiritual del mundo chiíta entre 1955 y 1970, se refugió en Irán en 1980 cuando uno de sus compañeros, el ayatolá Mohamad Baqer al Sadr, fue asesinado por el régimen baasista.


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101 años de Panamá América

 
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