Un joven argentino que robó dos trozos de queso de un supermercado, valuados en unos tres dólares cada uno, será sometido a un juicio oral y público por "tentativa de hurto".
La polémica decisión fue adoptada por la Cámara del Crimen de la capital del país, después de que un juez de instrucción sobreseyera la causa al considerar que lo robado era "insignificante" y de ninguna manera perjudicaba a la cadena de supermercados en la que se cometió el hecho.
Pero la Cámara del Crimen consideró que "el hurto es un delito, cualquiera sea la magnitud de la afectación del bien", puesto que en el "Código Penal no se encuentra previsto el principio de insignificancia".