Las condiciones del tráfico en las carreteras italianas han mejorado mientras la justicia ha empezado a investigar si hay responsabilidades personales en el bloqueo de centenares de vehículos por la nieve.
La situación más difícil en los últimos días se ha dado en la autopista A3 entre las ciudades meridionales de Salerno y Reggio Calabria, donde medio millar de turistas quedaron atrapados durante tres días y sus ocupantes tuvieron que instalarse en centros de acogida o escuelas y ser alimentados por vecinos o Ayuntamientos.
La circulación ya se puede llevar a cabo en esa carretera, salvo en algunos tramos concretos, aunque los agentes de tráfico se encargan de ordenarla para permitir que las máquinas quitanieves puedan continuar su trabajo.
El problema se ha desplazado a otras carreteras secundarias en todo el país, ya que Protección Civil no dispone de quitanieves suficientes, por lo que ha pedido la ayuda puntual del Ejército.
Cortes puntuales también se han dado en varias líneas ferroviarias y en aeropuertos, alguno de los cuales han sido cerrados por breves períodos, lo que ha llevado a la cancelación de vuelos.
Mientras tanto, un juzgado de Cosenza (sur) ha abierto un sumario para intentar determinar si ha habido responsabilidades penales en el bloqueo de las carreteras, en especial después de las numerosas protestas de ciudadanos afectados. La polémica política se mantiene a la espera que hoy el Parlamento debata una moción de la oposición que quiere la dimisión del ministro de Transportes, Pietro Lunardi.