La campaña del candidato presidencial demócrata John Kerry acusó a la administración del presidente George W. Bush de utilizar fondos públicos con fines electorales, para la elección del 2 de noviembre.
"Esta administración está abusando de la confianza pública y haciendo campaña con dinero de los contribuyentes", dijo Phil Singer, un portavoz de Kerry.
Los demócratas se indignaron ante un análisis publicado por el departamento del Tesoro el 22 de marzo, sobre el eventual impacto que tendría un aumento de impuestos a los contribuyentes que obtienen un nivel de ingresos superior a los 200,000 dólares anuales, una de las propuestas centrales de Kerry.
Aunque el análisis no menciona a Kerry, los demócratas alegan que existe una ley que impide a los empleados públicos trabajar en campañas políticas.
El Tesoro defendió el informe, afirmando que tales análisis son una parte clave de su trabajo.
La última controversia fue generada por un mensaje estampado en el formulario de pago de impuestos, que afirma: "Estados Unidos tiene la opción: puede continuar haciendo crecer la economía y crear nuevos empleos como lo hace la política del presidente o puede aumentar los impuestos a las familias estadounidenses y pequeñas empresas, afectando la recuperación económica y la creación de futuros empleos".
La campaña de Kerry lanzó ayer una petición por internet, acusando a la administración Bush de gastar el dinero de los contribuyentes.
El candidato, a quien ayer se sumó la senadora por Nueva York Hillary Clinton, dedica la semana a una gira por los campus universitarios.