En declaraciones ante los reporteros en el Departamento de Estado, Kerry dijo que el ataque de la semana pasada fue una "obscenidad moral'' que "debería estremecer la conciencia'' del mundo. "La masacre indiscriminada de civiles, de mujeres, niños y peatones inocentes con armas químicas es una obscenidad moral. En cualquier caso, es inexcusable y _a pesar de las excusas y justificaciones que algunos han fabricado_ es innegable'', afirmó Kerry, el funcionario estadunidense de mayor rango en confirmar el ataque en los suburbios de Damasco que según activistas provocó la muerte de cientos de personas. "Esta norma internacional no puede infringirse sin consecuencias'', advirtió.
Funcionarios estadounidenses dijeron que Obama no ha decidido cómo responder al uso de las armas químicas, medida que la Casa Blanca dijo el año pasado que, de aplicarse, sería como cruzar una "línea roja''. Pero Estados Unidos y sus aliados en Europa parecieron estar preparando el terreno para la respuesta más agresiva desde que la guerra civil comenzó en Siria hace más de dos años.
Washington y otros países occidentales parecen estar estudiando una respuesta que castigue a Assad por emplear gases neurotóxicos, no medidas dirigidas a derrocarlo ni a fortalecer las fuerzas rebeldes. El foco del debate interno subraya el débil apetito internacional por un despliegue militar en gran escala en Siria y las limitadas opciones adicionales para cambiar significativamente el rumbo del enfrentamiento.
La comunidad internacional avanza con el análisis de la situación en momentos que un equipo de la ONU está en el terreno para recoger pruebas del ataque de la semana pasada. Estados Unidos dijo que la demora de Siria en dar acceso a los inspectores hizo que la pesquisa de éstos sea inútil, y funcionarios indicaron que el gobierno tiene su propia información de inteligencia que confirma el uso de armas químicas.